Archivo de la categoría: tecnologia

A Glimpse of Fate

A Glimpse of Fate

Pasando lista a los gadgets de trabajo

Anuncios
Etiquetado

Aprender puede ser divertido

Head first

Contrario a lo que muchos creen, aprender puede ser divertido si se tiene el material o el maestro adecuado: hoy quiero reseñar brevemente la serie de libros Head First, creados por Bert Bates and Kathy Sierra en el 2003 y publicados por O’Reilly Media. Aunque esta serie comenzó como una colección de libros técnicos para programadores con el libro Head First Java hace casi diez años, actualmente tienen una colección bastante nutrida que también enseña temas como matemáticas, ciencias y negocios.

La gracia de estos libros está en que su enfoque no es ser una colección de información técnica para consulta, sino conocimiento enfocado a aprender de manera simple, progresiva y de manera lúdica -es decir, haciendo cosas, no leyendo sobre ellas. La serie Head First utiliza recursos visuales y una redacción sencilla, divertida y humana con una combinación de acertijos, bromas y juegos de palabras para atraer a sus lectores a temas técnicos que normalmente son percibidos como complejos y/o aburridos.

tigerDe acuerdo a la introducción de cualquier libro de la colección, nuestro cerebro necesita de cosas nuevas. Siempre está buscando, analizando y esperando por algo inusual. Fue construído así y eso nos ayuda a mantenernos vivos. Hoy en día es poco probable que un tigre te sorprenda, pero tu cerebro sigue buscándolo, uno nunca sabe. Así que, ¿qué es lo que hace el cerebro con todas las cosas rutinarias, ordinarias y normales que encuentra? Todo lo que puede para evitar que interfieran con el trabajo real del cerebro: guardar las cosas que importan. El cerebro no se molesta en aprender cosas aburridas, ya que estas nunca pasan del filtro “esto obviamente no es importante”.

¿Cómo sabe el cerebro entonces que es importante? Imagina que un día sales y un tigre salta delante de ti. ¿Qué pasa por tu cabeza?

Las neuronas se activan. Las emociones se encienden. La química produce reacciones. ¡Así es como el cerebro sabe qué es importante!

man readingAhora imagina que estás en tu casa o en tu oficina, en un entorno seguro, cálido y libre de tigres. Mientras intentas estudiar para aprender algo nuevo que es crítico para tu trabajo, tu cerebro intenta hacerte un favor: está tratando de no gastar recursos en algo que no es de vida o muerte; recursos que son más utiles para recordar cosas como, digamos, los tigres, y no hay una manera simple de decirle a tu cerebro “gracias, pero no importa que tan aburrido sea este libro o que tan poca emoción despierta en mí, de verdad me gustaría concentrarme en esto“.

A pesar de que pasamos años en la escuela aprendiendo cosas, rara vez aprendemos a aprender. Este concepto es llamado Meta aprendizaje y para llevarlo a cabo se necesita más que texto en una página o en una pantalla. Algunos de los principios de Head First sobre el aprendizaje son:

  • El aprendizaje es visual, y las imágenes son más memorables que las palabras solas. Si se coloca el texto cerca de las imágenes a las que están relacionadas los lectores aprenderán el doble de rápido.
  • Habla en un estilo conversacional y personalizado. Los estudiantes mejoran su rendimiento en un 40% en un examen si el contenido le habla directamente al lector en un tono casual que un tono formal.
  • Fomenta que el lector piense y reflexione. Si las neuronas del lector no están trabajando en su cabeza entonces no está pasando nada. Usa ejercicios, retos y preguntas interesantes.
  • Gana y mantén la atención del lector. El cerebro siempre pone atención a las cosas que están fuera de lo ordinario, a lo que es interesante, extraño e inesperado.
  • Toca sus emociones. Nuestra habilidad de recordar está ligada a su contenido emocional. Todos recordamos algo cuando lo sentimos.

Los libros de la serie Head First van más lejos que los de la serie “For Dummies” y ya han recibido tres nominaciones de Excelencia de Producto para los Jolt Awards y fueron reconocidos por Amazon como los más relevantes en la lista de Top 10 de libros técnicos del 2003 al 2005.

En su sitio hay varios capítulos para descargar de manera gratuita sobre diversos temas. Los libros de Head First son una excelente manera de aprender temas técnicos complejos de manera divertida y son un excelente ejemplo y guía a seguir para aquellos que son maestros o instructores sobre cómo preparar material para una clase.

El internet de las cosas

internet-of-things

En los primeros días de la computadora personal se hablaba de las “Eras de la Computación“, donde la PC era el anuncio de la 4ta Era del Cómputo, y se debatía entonces si la Quinta Era estaría representada por supercomputadoras capaces de realizar miles de millones de cálculos por segundo o por software “inteligente” capaz de tomar sus propias decisiones. En medio de este debate académico surgió internet y tomó por sorpresa a más de uno, ya que aunque estaba basada en protocolos y especificaciones de la década de 1970 tuvo éxito en cubrir todo el mundo sin tener un centro regulador, ocupando con toda propiedad el espacio de la Quinta Era del Cómputo y abriendo camino a la web, las redes sociales, la sindicación de contenido y reciéntemente a la Nube. Aunque hay quien todavía sigue pensando que internet es una moda pasajera y que así como llegó se irá, argumentando que es insegura, que es imposible mantenerla, que es tecnología vieja que pronto será reemplazada por algo más sofisticado…

Ya entrados en el siglo XXI es innegable la manera en que internet ha cambiado la manera en que nos comunicamos, nos relacionamos y vemos al mundo, pero ciertamente internet es una tecnología que se mueve lentamente para asegurar que sea abierta, participativa, incluyente y compatible para todos. Cambios urgentes como el de IPv4 a IPv6 que nos asegurarían millones de nuevas direcciones IP para nuevos nodos en la red simplemente no han sucedido. Coordinar el desarrollo de una plataforma tan grande y heterogénea como es internet no es tarea sencilla.

La pregunta entonces es: ¿qué es lo que sigue? ¿Para dónde se moverá internet?

En medio de una docena de buzzwords como “Big Data“, “Cloud Computing” y otras más, surge una nueva tendencia en el ámbito de la computación: El internet de las cosas, un término acuñado en 1999 por Kevin Ashton y que en su versión original decía que:

la información que existe hoy en internet fue creada y capturada por seres humanos -tecleando, escaneando, fotografiando y grabando. El problema aquí es que la gente tiene su tiempo, atención y exactitud limitada, y esto afecta la calidad y la cantidad de la información que se obtiene del mundo real. Si tuvieramos computadoras que “conocieran” las cosas y pudieramos utilizar la información que recopilan sin nuestra ayuda, seríamos capaces de medir y contarlo todo, reduciendo enormemente desperdicio, pérdidas y costos. Sabríamos cuando algo necesita ser reemplazado, reparado o reubicado, o cuando algo sigue fresco o ya pasó su mejor momento. La Internet de las Cosas tiene el potencial de cambiar el mundo, justo como la internet ya lo ha hecho.

La investigación de la Internet de las Cosas -o IoT– aún está en su infancia, por lo que no hay una definición estándar y cada empresa o fabricante tiene su propia definición. Una de las que más de gusta es la de SAP que dice que The Internet of Things es:

un mundo donde los objetos físicos se integran de manera natural a las redes de información, y donde los objetos físicos pueden volverse participantes activos en los procesos de negocios. Los servicios están disponibles para interactuar con estos “objetos inteligentes” para por medio de internet  poder consultarlos, cambiar su estado y obtener información asociada a ellos con las debidas medidas de seguridad y privacidad.

Ya es claro que las PCs tienden a desaparecer en favor de dispositivos más portátiles como smartphones y tabletas, así como que el browser no es la única manera de obtener información de internet, pero ¿qué pasaría si otros objetos cotidianos pudieran estar conectados también? En este caso, cada objeto en nosotros o alrededor nuestro (piensen en relojes, collares, aretes, hebillas de cintos, botones de camisas y blusas, marcos de puertas o los juguetes de los niños) sería un nodo de internet, que recolecta y muestra información dependiendo del contexto donde se encuentre.

Internet of Things

Las aplicaciones de este enfoque, con objetos conectados de manera casual a servicios e información en la Nube es enorme: desde integración de la información del entorno en nuestro espacio (ya no habrá que ajustar relojes al viajar, preguntar direcciones o verificar el tipo de cambio) hasta la automatización en el flujo y creación de información.

The Internet of Things no es cosa del futuro lejano: gadgets simples como las credenciales con RFID, los smartwatches o el famoso Google Glass, que son dispositivos con conectividad limitada que capturan, envían y reciben información según el contexto de dónde se encuentren o cómo se estén usando.

Aún falta tiempo para ver esta visión completa -y si es que se llega a completar- y quedan pendientes que van más allá de la tecnología como la seguridad y privacidad de las personas que sean usuarios de IoT. Veremos que nos trae el futuro.

Etiquetado , , ,

¿La tecnología importa?

Hace poco y casi por accidente –o sea, jugando con mi Kindle– encontré el libro “Does IT Matter?“, un libro sobre tecnología escrito por un economista, Nicholas G. Carr, y que nació como un artículo en la revista Business Harvard Business Review en un ejemplar de 2003. Este libro habla acerca de cómo la tecnología –cualquier tecnología, desde la electricidad o la Web– se vuelve irrelevante como ventaja competitiva para las empresas, gobiernos o corporaciones mientras se vuelve más popular y de fácil acceso. Carr sostiene que esta historia de la tecnología en los negocios se ha repetido una y otra vez desde la Revolución industrial con los trenes, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión y que innevitablemente se repetirá en nuestros días con las PCs, la Web, el Internet y otros adelantos tecnológicos de nuestros días.

La postura de Carr es muy interesante para mí precisamente porque él no ve la tecnología y su desarrollo como la vemos los tecnólogos (¿tecnófilos?): como un desfile interminable de novedades y adaptaciones que nunca tendrá fin, y cómo los adelantos tecnológicos harán libres y felices a la humanidad en los años por venir. Por el contrario, su visión hacia es que, si bien en su inicio estos adelantos e invenciones sí representan una ventaja para los negocios que pueden costearlo (porque todo cuando empieza suele ser muy caro y tiene riesgos altos) a la larga esta ventaja se desvanece cuando la competencia tiene acceso a versiones refinadas de la tecnología original a precios más bajos y en modelos probados previamente por los entusiastas tecnológicos. Bajo este razonamiento es entonces crítico para las compañías cuyo negocio principal no es la tecnología escoger cuidadosamente sus inversiones tecnológicas y no dejarse llevar por las modas o por los geeks de tecnología, y hacerse a la idea de que la tecnología, que sí es buena cuando se aplica de manera responsable en un negocio ahorrando gastos y aumentando la eficiencia y la productividad, no es un milagro que por si sola rescata empresas y negocios.

Al final Carr predice que dentro de poco llegaremos a un punto en que empresas y particulares adquiriremos la tecnología que necesitamos como un servicio que se paga por cuotas de consumo, de manera no muy diferente a la que hoy pagamos por la electricidad, el agua potable, la televisión por cable o el gas, sin importar de dónde venga o quien la sostenga.

El libro ha sido duramente criticado por los directores de las grandes empresas de tecnología y por entusiastas tecnológicos en todas partes pero ha encontrado apoyo y simpatizantes con personas de negocio, mercadotécnia y ventas en las empresas.

En mi caso tuve que leer el libro dejando de lado muchas ideas preconcebidas sobre la tecnología y quede profundamente impactado por el mensaje del libro, porque creo que en el fondo no está tan equivocado: algunas tendencias como la automatizacion de los procesos de diseño y desarrollo de software, la estandarización de plataformas y protocolos para hacer que sistemas heterogéneos convivan, la facilidad en la Web 2.0 para que usuarios no técnicos generen sus propios contenidos y sobre todo, la nueva plataforma de Cloud Computing se ajustan muy bien a las predicciones de Carr, aunque tampoco creo que sea 100% acertado en todas sus aceveraciones, particularmente en vista del éxito económico de empresas basadas puramente en tecnologia como modelo de negocio como Microsoft, Google o Dell.

Este libro es un virus: si lo lees ya no verás el mundo tecnológico de la misma forma. Recomiendo leerlo con calma y con mente abierta para sacar conclusiones propias, especialmente si te dedicas a tecnologías de información o a algo relacionado con ellas.

¿Dónde están los gurús?

La semana pasada estuve fuera de la ciudad invitado a la reunión de los Microsoft Student Partners en Valle de Bravo en compañía de varios de los más talentosos estudiantes de carreras de tecnología de México especializados en tecnologías de Microsoft. La experiencia fue realmente muy amena y siempre es muy refrescante platicar con la nueva generación de tecnológos y tecnófilos para no sentirme tan desactualizado y sobre todo ver la pasión y las ganas que le ponen aquellos que aún se estan preparando para tomar las riendas del futuro tecnológico en nuestro país.

Afortunadamente fui invitado no sólo a acompañarlos sino también a dar una plática sobre Experiencia de Usuario para presentadores (speakers). Si tomamos en cuenta que estos muchachos y muchachas presentan ante montones de estudiantes en sus respectivas escuelas es natural que deseen saber que pueden ser mejores presentadores (por qué me preguntan a mí, ni idea, pero traté de darles tips).

En algún punto de la presentación les hice la pregunta: ¿podrían nombrar a alguna persona o gurú én México a quien ustedes lean o sigan?

Después de 1 minuto de silencio la plática siguió por otro lado, pero me dejo impactado la respuesta (o la falta de la misma) sobre este tema. Cuando hablamos de ‘gurús’ en temas de tecnología siempre suenan nombres extranjeros e historias de éxito de otros países o continentes, pero nada –o muy poco– de México o Latinoamérica. De acuerdo que somos una región “en vías de desarrollo”, pero en serio… ¿ni uno sólo a estas alturas?

Puede que el término “Gurú” sea muy fuerte (mi buen amigo Efraín nada más no lo tolera), pero estamos en un momento clave para estar montados o no en la ola tecnológica al mismo tiempo que tenemos una grave carencia de líderes a quienes seguir como ejemplo (o advertencia) en nuestra cultura y economía, y eso es terriblemente grave, ¿o tal vez la cultura digital y la perspectiva global esté tan permeada en los chavos 2.0 que ya no necesitan gurús?

El tiempo lo dirá. Yo si tengo mis gurús y no me da pena admitirlo :-p