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La realidad está rota

Cristal roto

Escribí hace algunos meses un artículo para MSN sobre cómo los videojuegos pueden ayudar a salvar al mundo en el que citaba las ideas de Jane McGonigal sobre que para los jóvenes “la realidad está rota” porque no se les permite participar de forma activa o importante en la solución de los problemas del mundo hasta que son mayores de edad; antes de eso único su “trabajo” es estudiar y preparase para cuando sean adultos. Esta es una de las razones por las que los jóvenes, exiliados de la realidad y forzados a ser solo espectadores quejosos mueven sus inquietudes y energía en los videojuegos, ya que ahí pueden hacer lo que sea: salvar a la princesa o al mundo, explorar el espacio y vencer a los malos. Debido a esta disfunción de la sociedad esta década tendremos la mayor cantidad de videojugadores de la historia.

¿Qué pasa cuando los jóvenes crecen y pueden participar activamente en los problemas del mundo?

Aquí la historia se complica aún más: para los jóvenes adultos el mundo es una combinación de decisiones y circunstancias en las que ellos no pariticiparon ni fueron consultados, y que tampoco pueden cambiar de un día para otro. Aunque unos cuantos sobresalen y llegan a tener un impacto significativo en sus sociedades desde una edad temprana, el grueso de la población juvenil no le queda de otra más que asumir las decisiones que otros han tomado por ellos y darles seguimiento, ya que como “jóvenes adultos” solo se les permite participar siempre que sigan las reglas que ya están establecidas. Contravenir el orden establecido puede ocasionar aislamiento y rechazo de la sociedad hacia ellos que no todos logran superar, lo que los convierte en parte del sistema y perpetúa vicios al tiempo que hace más difícil que las cosas cambien.

La dinámica de los videojuegos se vuelve eventualmente un problema, porque si en los juegos las personas encuentran retos que generan un “stress controlado“, al final los problemas del videojuego siempre pueden ser resueltos de una forma de otra ya sea preguntando, buscando cheats en internet o comprando libros o guías para terminar los juegos. Aunque estas “técnicas” son aborrecidas por los jugadores serios (hardcore gamers), muchos jugadores casuales suelen hacer uso de ellas para simplemente evitarse el trabajo de ganar por mérito propio bajo la premisa de que “lo importante no es saber, sino conocer al que sabe“.

La industria de los juegos casuales en un intento de monetizar su trabajo ha generado la trampa de “Paga para Ganar” (Pay to Win o P2W) en la que pueden resolver los juegos pagando para simplificarse el camino y tener buenas puntuaciones con la menor complejidad posible. Si los videojuegos son simuladores de la realidad y queremos verlos como herramientas educacionales, entonces se le está enseñando a los jóvenes que la forma más simple de superar un problema es pagando, lo que desvirtua la idea original del juego de aprender superando dificultades, condicionando el Epic Win a un pago con dinero real.

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Como adultos, los jóvenes jugadores experimentan la frustración de que en el mundo real no es tan sencillo generar dinero y de que los obstáculos no pueden pasarse robando respuestas en libros o en internet, lo que ocasiona que se “retiren” del juego: es más sencillo obedecer las reglas al mínimo para obtener un resultado mediocre que esforzarse, porque eso es lo que han aprendido.

Creo firmemente que los videojuegos pueden servir como vehículo educativo para todas las personas sin importar su edad, género o cultura, pero es innegable que esa educación puede ser tanto a favor como en contra del beneficio de los individuos como de la sociedad. Los creadores de videojuegos deben entender y asumir la resposabilidad formativa que tienen para evitar la creación de vicios culturales en las nuevas generaciones de videojugadores. Si un jugador debería comprar algo en un juego deberían ser misiones o retos extras, no una salida fácil del juego. El Pay to Win es el equivalente a la corrupción dentro de los videojuegos que en el mundo real se reflejará como tal.

Por otro lado: ¿por qué no dar más oportunidades a los jóvenes de participar en el mundo real? Ese trabajo nos toca a los demás y comienza dándoles a los más chicos respeto y oportunidades para que crezcan aprendiendo no solo de la academia, sino de lo que pueden hacer en la realidad para que puedan enmendarla.

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Historias geolocalizadas

Imagen¿Quién dice que un libro debe leerse sentado? Como he estado diciéndo recientemente a todo aquel que me ha querido escuchar -y afortunadamente han sido muchas personas- los nuevos dispostivos portátiles como los smartphones y las tabletas están abriendo nuevas posibilidades para la creación de nueva literatura que incluya las capacidades extendidas de estos aparatos en las historias, no solo como adornos.

Un tema que me interesa mucho -al grado que me llevó a fundar Tesseract Pages hace casi dos años- es el de las historias geolocalizadas o georeferenciadas: textos que cambian o se adaptan dependiendo en qué lugar se lean, y un excelente ejemplo del potencial de este concepto es The Silent Story, una colección de cuentos cortos que están compilados en una app disponible para iPad y iPhone, que narra la historia de una misterioso fenómeno llamado “The Silence” que azotó a la humanidad a partir del 2012 sin que nadie entendiera bien de dónde salió pero que provoca que las personas afectadas por él pierdan la capacidad de comunicarse, entender o crear lenguaje.

ImagenThe Silent Story” es narrada en los testimonios de 120 personas que incluyen a padres, maestros, doctores, líderes cultistas, mercenarios o impostores… cualquiera que haya sido tocado por el fenómeno de “The Silence“. Las historias llegan hasta más allá del año 2060.

La app de “The Silent Story” cuesta $2.00 dólares e incluye los primeros 20 capítulos y tiene acceso a otras 100 historias que pueden desbloquearse de dos maneras: pagando por ellas (claro) o estando físicamente en el lugar que narra la historia, que puede estar en uno de más de 20 países. Definitivamente algo para leer mientras se está de viaje o al menos, un pretexto interesante para salir más.

Otra opción interesante es que podemos escribir y enviar nuestros propios reportes o leer los testimonios de otros en forma geolocalizada usando un mapa que lleva al lugar donde sucede la historia, volviendo a los lectores también en colaboradores de la historia y permitiendo que su mitología e extienda más allá de los que sus creadores hagan.

Gracias las capacidades de geolocalización de la tableta o del teléfono, las historias desbloqueadas se disfrutan con un extra: la historia se refiere a los detalles del lugar donde se está leyendo, lo que hace la experiencia de lectura todavía más inmersiva.

¿Cuenta esta app como un libro? ¡Claro que sí! Es una necedad creer que los libros como los conocemos ahora -de papel, con cubiertas- son la forma definitiva del libro, y podemos esperar que nuevos dispositivos con acceso a contenido nos ofrezcan nuevas opciones tanto para creación como para lectura. Estamos en el inicio de nuevos formatos para nuevas historias.

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Aprender puede ser divertido

Head first

Contrario a lo que muchos creen, aprender puede ser divertido si se tiene el material o el maestro adecuado: hoy quiero reseñar brevemente la serie de libros Head First, creados por Bert Bates and Kathy Sierra en el 2003 y publicados por O’Reilly Media. Aunque esta serie comenzó como una colección de libros técnicos para programadores con el libro Head First Java hace casi diez años, actualmente tienen una colección bastante nutrida que también enseña temas como matemáticas, ciencias y negocios.

La gracia de estos libros está en que su enfoque no es ser una colección de información técnica para consulta, sino conocimiento enfocado a aprender de manera simple, progresiva y de manera lúdica -es decir, haciendo cosas, no leyendo sobre ellas. La serie Head First utiliza recursos visuales y una redacción sencilla, divertida y humana con una combinación de acertijos, bromas y juegos de palabras para atraer a sus lectores a temas técnicos que normalmente son percibidos como complejos y/o aburridos.

tigerDe acuerdo a la introducción de cualquier libro de la colección, nuestro cerebro necesita de cosas nuevas. Siempre está buscando, analizando y esperando por algo inusual. Fue construído así y eso nos ayuda a mantenernos vivos. Hoy en día es poco probable que un tigre te sorprenda, pero tu cerebro sigue buscándolo, uno nunca sabe. Así que, ¿qué es lo que hace el cerebro con todas las cosas rutinarias, ordinarias y normales que encuentra? Todo lo que puede para evitar que interfieran con el trabajo real del cerebro: guardar las cosas que importan. El cerebro no se molesta en aprender cosas aburridas, ya que estas nunca pasan del filtro “esto obviamente no es importante”.

¿Cómo sabe el cerebro entonces que es importante? Imagina que un día sales y un tigre salta delante de ti. ¿Qué pasa por tu cabeza?

Las neuronas se activan. Las emociones se encienden. La química produce reacciones. ¡Así es como el cerebro sabe qué es importante!

man readingAhora imagina que estás en tu casa o en tu oficina, en un entorno seguro, cálido y libre de tigres. Mientras intentas estudiar para aprender algo nuevo que es crítico para tu trabajo, tu cerebro intenta hacerte un favor: está tratando de no gastar recursos en algo que no es de vida o muerte; recursos que son más utiles para recordar cosas como, digamos, los tigres, y no hay una manera simple de decirle a tu cerebro “gracias, pero no importa que tan aburrido sea este libro o que tan poca emoción despierta en mí, de verdad me gustaría concentrarme en esto“.

A pesar de que pasamos años en la escuela aprendiendo cosas, rara vez aprendemos a aprender. Este concepto es llamado Meta aprendizaje y para llevarlo a cabo se necesita más que texto en una página o en una pantalla. Algunos de los principios de Head First sobre el aprendizaje son:

  • El aprendizaje es visual, y las imágenes son más memorables que las palabras solas. Si se coloca el texto cerca de las imágenes a las que están relacionadas los lectores aprenderán el doble de rápido.
  • Habla en un estilo conversacional y personalizado. Los estudiantes mejoran su rendimiento en un 40% en un examen si el contenido le habla directamente al lector en un tono casual que un tono formal.
  • Fomenta que el lector piense y reflexione. Si las neuronas del lector no están trabajando en su cabeza entonces no está pasando nada. Usa ejercicios, retos y preguntas interesantes.
  • Gana y mantén la atención del lector. El cerebro siempre pone atención a las cosas que están fuera de lo ordinario, a lo que es interesante, extraño e inesperado.
  • Toca sus emociones. Nuestra habilidad de recordar está ligada a su contenido emocional. Todos recordamos algo cuando lo sentimos.

Los libros de la serie Head First van más lejos que los de la serie “For Dummies” y ya han recibido tres nominaciones de Excelencia de Producto para los Jolt Awards y fueron reconocidos por Amazon como los más relevantes en la lista de Top 10 de libros técnicos del 2003 al 2005.

En su sitio hay varios capítulos para descargar de manera gratuita sobre diversos temas. Los libros de Head First son una excelente manera de aprender temas técnicos complejos de manera divertida y son un excelente ejemplo y guía a seguir para aquellos que son maestros o instructores sobre cómo preparar material para una clase.

El startup de $100

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Ser emprendedor no es algo fácil, ni para todas las personas: no hay una receta que garantice el éxito de un emprendimiento aunque se siga al pie de la letra, ya que hay muchas variables (económicas, tecnológicas, humanas, culturales, kármicas, etc.) que afectan lo que hacemos y que están en constante cambio y evolución. De la misma manera, no todos los que emprenden se van a convertir en el siguiente Bill Gates o Mark Zuckerberg –o a quien sea que le recen por dólares-.

Los pocos casos de éxito que a la prensa y a los blogueros les encanta promulgar una y otra vez como Google, Apple, Netflix, Amazon, Twitter o Facebook son una ínfima representación de la cantidad de personas que tienen un emprendimiento y en el que la inmensa mayoría termina fracasando, por falta de recursos, de oportunidad, de contactos, de un buen plan de negocios o simplemente por mala suerte. Poco más del 80% de los emprendimientos nuevos cierran operaciones dentro de los primeros dos años de su arranque.

The 100 startupHay muchas lecciones que podemos aprender de las personas que han comenzado un negocio y es posible, con dedicación y cuidado, poder tener un negocio exitoso. Un libro muy interesante que me encontré hace tiempo llamado $100 Startup, de Chris Guillebeau tiene muy buenas lecciones al respecto y tiene una buena dosis de historias de emprendedores de todas partes del mundo (no solo de Estados Unidos), de todas las edades (desde 16 años hasta más de 60) y de todo tipo de negocios (desde la chica que vende guantes tejidos por internet hasta un señor que entrega colchones a domicilio usando su bicicleta).

Entre los muchos consejos que tiene el libro me llamó mucho la atención el asunto de las cinco P´s del emprendedor, que resumen de una forma muy simple lo que alguien necesita para arrancar un negocio:

  • Pasión. Sin pasión es imposible comenzar nada. Los que están buscando iniciar su negocio para levantarse tarde, dormirse temprano y tener comidas de tres horas deberían buscar en otra parte. La pasión por el emprendimiento -sea lo que sea- es el ingrediente principal para salir adelante en los momentos difíciles y para convencer a otros que tus ideas valen la pena.
  • Propósito. No se trata de trabajar menos, sino de trabajar mejor. Si no sabes cómo nuestro emprendimiento ayuda a otras personas o empresas a ser más plenos entonces no tienes que ofrecerles y por lo tanto no tienes negocio tampoco. Es muy importante que nos quede bien claro qué estas haciendo antes de renunciar al trabajo, vaciar la cuenta de ahorros o rentar una oficina.
  • Personas. Debemos tener bien claro quién o quiénes van a utilizar lo que sea que hagamos, ya sea un producto o un servicio. Si lo que hacemos no conecta con las personas o solo a nosotros nos queda claro que hacemos, costará mucho trabajo que la gente nos quiera pagar por lo que hacemos. De la misma manera, no es necesario tener un equipo de trabajo a menos que el negocio lo amerite, y si vas a invertir en personal asegúrate que sean personas con las habilidades adecuadas y que compartan la pasión por tu emprendimiento.
  • Producto. Un emprendimiento debe ofrecer algo: un producto o un servicio que la gente necesite. Si no tienes un producto –aunque sea en beta– entonces no tienes nada más que una idea y buenas intenciones. Asegúrate que tienes un producto o al menos una prueba de concepto antes de comenzar a promoverte.
  • Partners (en español “socios“, pero quería mantener la ‘P’). Ser emprendedor ya no es trabajo para una sola persona: busca otras personas o empresas que puedan ayudarte a llevar tu emprendimiento a la realidad. Escoge a tus socios con cuidado y no invites a tu primo o a tu compadre solo porque te caen bien o los conoces desde hace mucho, un socio debe ayudarte y apoyarte en tu emprendimiento, no hacerte compañía para que no te sientas solo.

Por supuesto, hay muchos más consejos y técnicas para arrancar un negocio, pero lo más importante es poner manos a la obra y lo demás vendrá solo. Estas cinco P´s pueden ser la guía para iniciar en pequeño y poder evitar el miedo y los errores típicos que los emprendedores sufren justo al comenzar algo nuevo o diferente.

¡Manos a la obra!

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Todos somos Raros

Weird people

Los Raros no son sollitarios ni están solos tampoco. Los Raros son raros porque se han despedido de la comodidad y la eficiencia de la Masa y en su lugar están formando grupos pequeños donde su rareza es esperada. El elemento clave en ser Raro es este: la insistencia en tomar nuestras propias decisiones“.

we_are_all_weirdSeth Godin ha publicado dentro de The Domino Project su nuevo libro: “We are all Weird” (Todos somos Raros) con una idea simple pero devastadora: el Fin del Mercado de Masas ha llegado. Aquellos días en que los mercadólogos y los publicistas creaban mensajes que le quedaban a todo el mundo o al menos a una “gran mayoría” se han terminado.

En lugar de lo que consideramos “promedio”, “normal” o simplemente “común” el mundo se ha diversificado de tal manera que lo único común es la diversidad en todos sus sentidos, y ya hay opciones para cualquier gusto y tamaño, no sólo los tres más comprados.

Seth llama “Raros” a todos aquellos que simplemente no quedan dentro de la definición mercadológica de “normal” o de “mercado”. Todos los pequeños nichos de personas a las que les gustan las cosas superdefinidas o que están fuera de la corriente cultural principal (mainstream) de los medios supermasivos.

De acuerdo a Seth, la “normalidad” se está diluyendo cuando hay más gente en el área de “raros”. Esta nueva tendencia (nichos vs masa) se acentúa cada vez más por cuatro factores principales que están cambiando la visión de la sociedad:

  1. La Creación se está Amplificando: estos días cualquiera puede producir texto, imágenes, fotos, música o video y publicarlos por si mismo sin necesidad de intermediarios, seguro de que a través de los medios digitales muchas personas tendrán acceso a ver su obra. Al aumentar la capacidad de publicación de contenido original se produce más información para todos, donde los independientes superan con creces el volumen y la frecuencia de los medios masivos establecidos.
  2. La Riqueza nos permite hacer lo que queramos, y lo que queremos es ser Raros: bajo el concepto de Rareza de este libro viene el concepto de Riqueza, que no es tener muchísimo dinero o bienes materiales, sino la capacidad para tomar decisiones. La gente que es extremadamente pobre no tiene muchas capacidades de decisión: come lo que puede y vive donde puede. Cuando una persona tiene suficientes recursos y suficientes opciones empieza a ser Rica, y lo primero que hace una persona con opciones es empezar a decidir lo que quiere y a separarla de lo que no quiere. Siempre que tengamos opciones, por lo general eligiremos aquello que nos haga sentir únicos y especiales, es decir, aquello que nos haga Raros.
  3. La Mercadotecnia es más eficiente cuando se dirige a los Raros: si revisamos conceptos como The Long Tail (La Larga Cola) encontraremos la justa definición del mercado de los Raro: hay más oportunidad de negocio es una multitud de opciones dispares que en productos hechos “para todo el mundo”. Es más fácil que la gente desembolse dinero para obtener algo con lo que están obsesionados.
  4. Las Tribus están mejor conectadas: antes de Internet los grupos de personas con gustos fuera de lo ordinario estaban limitadas por la geografía, la distancia, el lenguaje y el tiempo. Actualmente Internet permite a personas con gustos y preferencias fuera del promedio conocerse y congregarse en espacios digitales que refuerzan sus gustos y aficiones. Estas Tribus digitales son cada vez y se pueden agregar de manera instantánea en foros, redes sociales, blogs, listas de correo o cualquier otro medio que permita la interacción entre personas.

¿Confuso? Basta con ver la forma en que Starbucks atiende a sus clientes y la política sobre preparar cada bebida exactamente como el cliente la desea siempre que haya los materiales para hacerlo, no importa que tan rara o extravagante sea la petición. Burguer King prepara todas sus hamburguesas “como tu quieras” y hoy es posible encontrar heladerías con más de 31 sabores difentes de helado (!), mucho más de los típicos fresa, vainilla y chocolate.

El mundo en que vivimos es mucho más raro y complejo que aquel de la sociedad industrializada de consumo del siglo XX: hoy leemos libros en computadoras, tomamos clase por Internet y conocemos personas sin haberlas visto jamás directamente. La libertad de tomar decisiones sobre lo que queremos y cuándo y dónde lo queremos nos da también la libertad de salirnos de la norma. De, simplemete, ser Raros.

We are all Weird” está disponible en una edición impresa de $15.00 USD  limitada a sólo 11,000 ejemplares (el día del lanzamiento se fue la cuarta parte) e incluso hay una edición especial con una portada variante. También está disponible la edición digital para Kindle que cuesta sólo 8.00 USD.

La épica batalla de nuestra generación entre el status quo de la Masa y la constante marea de los Raro está llegando a su fin, y lo Raro, lo Único y lo auténticamente Diferente estan ganando. Nuestras percepciones de lo que es “común” o “correcto” ya no serán nunca las mismas; la gente que se dedica a inventar, producir, promover y vender deberá darse cuenta de que el mundo del conformismo se quedo atrás.

Bienvenidos a la Era de lo Raro, donde las decisiones son tuyas.

Sobre Conversación-ES

Conversación-ES es un proyecto que nace inspirado en la serie de libros The Age of Conversation editados y publicados por Drew Mclellan y Gavin Heaton.

Este año, motivados a impulsar la colaboración entre blogeros y autores de habla hispana, Efraín Mendicuti, Engel Fonseca y Rafaél Jiménez se han reunido para invitar a a 100 blogeros que estén interesados en participar.

El pasado 22 de diciembre de 2009 en el evento de Neurona Digital Fest (básicamente un evento donde se transmitió el programa de Neurona Digital con audiencia en vivo) Efraín, Engel y un servidor realizamos el anuncio y se lanzó el blog del proyecto con la convocatoria para que otros entusiastas puedan sumarse al proyecto.

Desde el 22 de diciembre y hasta el 25 de enero cualquiera que desee colaborar podra registrarse como co-autor / colaborador del libro. Solo hay que llenar la forma de registro en la que también podrás elegir la sección para la que quieres escribir: Social Media, Creatividad en línea, Personal Branding, Integración del marketing mix ó PYMES en Internet.

Yo ya estoy incluido en el proyecto como colaborador y podrán ver publicado en unos meses un artículo mío sobre Innovación Tecnológica en el tema de Creatividad en Línea.

Conversación-ES, por cierto, es un proyecto sin fines de lucro y las utilidades generadas de la venta o distribución del libro serán donadas a alguna causa social definida por los mismos autores o colaboradores del libro. Si tienen algo que decir, ahora es cuando.

¿La tecnología importa?

Hace poco y casi por accidente –o sea, jugando con mi Kindle– encontré el libro “Does IT Matter?“, un libro sobre tecnología escrito por un economista, Nicholas G. Carr, y que nació como un artículo en la revista Business Harvard Business Review en un ejemplar de 2003. Este libro habla acerca de cómo la tecnología –cualquier tecnología, desde la electricidad o la Web– se vuelve irrelevante como ventaja competitiva para las empresas, gobiernos o corporaciones mientras se vuelve más popular y de fácil acceso. Carr sostiene que esta historia de la tecnología en los negocios se ha repetido una y otra vez desde la Revolución industrial con los trenes, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión y que innevitablemente se repetirá en nuestros días con las PCs, la Web, el Internet y otros adelantos tecnológicos de nuestros días.

La postura de Carr es muy interesante para mí precisamente porque él no ve la tecnología y su desarrollo como la vemos los tecnólogos (¿tecnófilos?): como un desfile interminable de novedades y adaptaciones que nunca tendrá fin, y cómo los adelantos tecnológicos harán libres y felices a la humanidad en los años por venir. Por el contrario, su visión hacia es que, si bien en su inicio estos adelantos e invenciones sí representan una ventaja para los negocios que pueden costearlo (porque todo cuando empieza suele ser muy caro y tiene riesgos altos) a la larga esta ventaja se desvanece cuando la competencia tiene acceso a versiones refinadas de la tecnología original a precios más bajos y en modelos probados previamente por los entusiastas tecnológicos. Bajo este razonamiento es entonces crítico para las compañías cuyo negocio principal no es la tecnología escoger cuidadosamente sus inversiones tecnológicas y no dejarse llevar por las modas o por los geeks de tecnología, y hacerse a la idea de que la tecnología, que sí es buena cuando se aplica de manera responsable en un negocio ahorrando gastos y aumentando la eficiencia y la productividad, no es un milagro que por si sola rescata empresas y negocios.

Al final Carr predice que dentro de poco llegaremos a un punto en que empresas y particulares adquiriremos la tecnología que necesitamos como un servicio que se paga por cuotas de consumo, de manera no muy diferente a la que hoy pagamos por la electricidad, el agua potable, la televisión por cable o el gas, sin importar de dónde venga o quien la sostenga.

El libro ha sido duramente criticado por los directores de las grandes empresas de tecnología y por entusiastas tecnológicos en todas partes pero ha encontrado apoyo y simpatizantes con personas de negocio, mercadotécnia y ventas en las empresas.

En mi caso tuve que leer el libro dejando de lado muchas ideas preconcebidas sobre la tecnología y quede profundamente impactado por el mensaje del libro, porque creo que en el fondo no está tan equivocado: algunas tendencias como la automatizacion de los procesos de diseño y desarrollo de software, la estandarización de plataformas y protocolos para hacer que sistemas heterogéneos convivan, la facilidad en la Web 2.0 para que usuarios no técnicos generen sus propios contenidos y sobre todo, la nueva plataforma de Cloud Computing se ajustan muy bien a las predicciones de Carr, aunque tampoco creo que sea 100% acertado en todas sus aceveraciones, particularmente en vista del éxito económico de empresas basadas puramente en tecnologia como modelo de negocio como Microsoft, Google o Dell.

Este libro es un virus: si lo lees ya no verás el mundo tecnológico de la misma forma. Recomiendo leerlo con calma y con mente abierta para sacar conclusiones propias, especialmente si te dedicas a tecnologías de información o a algo relacionado con ellas.

Libros y eLibros

Cualquier persona que me conozca sabe que entre mis vicios tengo una enorme afición (¿adicción?) por la lectura: siempre estoy buscando el siguiente buen libro mientras cargo a todos lados con mi última adquisición. Dejarme sólo en una librería es un serio atentado contra mi economía. En serio.

El año pasado con la llegada de Ana Lucía mi estudio en el que tenía mis computadoras, mi taller, mis fuguras de acción y, claro, mis libros, tuvo que salir para convertirse en el cuarto de la niña, y gran parte sigue en cajas regadas por toda la casa. No me quejo por perder mi estudio (en realidad lo que necesito es otro cuarto o una casa más grande), pero el hecho si evidenció algo: tengo demasiados libros.

Lo que siguió fue una depuración de la bibioteca, y encontré varios libros –especialmente técnicos– que tenía poco sentido seguir conservando por ser libros temporales, desactualizados o simplemente anacrónicos. Lo mismo pasó con montones de revistas y recortes de periódicos. Y aún me hace falta espacio.

Toda esta situación me llevó desde hace un año –siguiendo lo que hice con mi música hace varios años– a empezar a experimentar con dispositivos para libros digitales, desde equipo portátil hasta dispositivos dedicados, como el eBook Reader de Sony y más recientemente el Kindle de Amazon (aunque ya había sido poseedor de un Apple Newton hace algunos años). La experiencia en leer en un aparato todavía se siente extraña y terriblemente diferente a un libro impreso en papel: se extrañan cosas como el peso, el aroma, la ilustraciones a color, los libros de gran formato… pero se ganan muchas, como la capacidad de búsqueda y de texto-a-voz, la portabilidad y sobre todo, la capacidad de almacenamiento.

Esto no significa que los libros impresos desaparecerán como muchos pronostican: yo he decidido dejar en mi Kindle libros técnicos y para trabajo y mantener en mi biblioteca los libros de arte, ilustración y mis novelas, porque cada una se disfruta de manera diferente.

A partir de este año podremos ver un boom para dispositivos electrónicos de lectura más o menos igual que el boom que tuvieron las PDAs hace 10 años, con una oferta cada más grande y cada dispositivo con nuevas y sorprendentes características, lo cual es muy bueno para promover e incentivar la lectura (y la cultura en general) y también que es más amigable al ambiente.

Conforme pase el tiempo veremos más contenido para estos dispositivos más allá de sólo libros, sino también revistas, periódicos, comics y cualquier otra forma de literatura, incluyendo -espero- hasta los menués de los restaurantes o los boletines de la colonia. De la misma forma los autores se darán cuenta que ya no están limitados a texto e imágenes estáticos y que podrán incluir como ya se hace en el hipertexto links, animación, audio, video e interactividad, lo que los llevará a repensar la forma en que se escriben y se leen los libros y toda la literatura en general.

Libros: todo lo que hay que leer (u-uh)

No es secreto que soy un lector compulsivo y que siempre estoy buscando cosas nuevas que leer, por lo que no es extraño tampoco que me encuentren hurgando entre las repisas de libros no solo de librerías especializadas o de puestos de revistas, también de tiendas como Sanborns o Vips (de mi manía de acomodar todo para que quede alineado luego hablamos). Muchas veces entre basura motivacional para ejecutivos y superación personal he encontrado algunas joyas y ha veces hasta buenas ofertas; el problema es que de repente también me he encontrado libros que jamás hubiera deseado encontrar.

Hace algunos días encontre un ejemplar de “Libros: todo lo que hay que leer” de Christiane Zschirnt, autora de Shakespeare-ABC (supongo que con este currículum no debió sorprenderme lo que vi después… es lo malo de ser curioso). El libro reza en su contraportada:

Con Libros. Todo lo que hay que leer no se pretende crear un nuevo canon, sino presentar una serie de libros que nos ayuden a comprender la complejidad de la sociedad moderna: desde la Biblia hasta Harry Potter pasando por Leviatán, desde Shakespeare hasta Beckett pasando por Balzac, desde Lope de Vega hasta Cela pasando por Borges y Juan Rulfo. Christiane Zschirnt ha desempolvado una serie de obras imprescindibles en las que se recoge el saber del mundo occidental. Pero no se ha limitado a elaborar una lista de libros, sino que los ha sacado de las estanterías y los ha limpiado del academicismo que les resta atractivo a los ojos de algunos lectores. De esta forma, la autora ha democratizado la cultura, la ha hecho accesible a todos.

Por supuesto, el mérito es meter y condensar 150 de las grandes obras literarias de la historia de la humanidad en apenas 512 páginas (más índice e introducción)… digo, REALMENTE se necesita de talento y capacidad de análisis para la Divina Comedia en 2 páginas y todas la obras Shakespeare en apenas 12 páginas. Claro, es culpa de todo ese “academicismo” que aleja a los lectores.

No sé si reir o llorar…

El libro es un bodrio de lado a lado y parece más una compilación de ensayos de análisis literario de estudiantes de preparatoria: la selección es floja, predecible y no incluye ninguna sorpresa; los ensayos están salpicados de aforismos y opiniones vulgares y carentes de gusto como que “el Quijote es una jocosa obra con reminicencias de las películas de ‘El Gordo y el Flaco’” o “el Cielo es la parte más aburrida de la Divina Comedia” y otros por el estilo.

En pocas palabras, este libro es un compendio de pésimas reseñas de obras que todos debimos haber conocido en la escuela y más que “democratizar” la lectura me parece un intento barato para darle temas de conversación a las personas flojas e incultas. Es el equivalente en papel de ‘para que lo leo si puedo ver la película‘. En pocas palabras, este libro es una afrenta a la ecología ya que no vale los árboles que se talaron para imprimirlo. Es una afrenta desde el punto de vista que se quiera ver excepto, tal vez, que aparentemente cualquiera puede publicar un (mal) libro.

Si lo ven y tienen ganas de reírse un rato, échenle un vistazo. De lo contrario huyan de él como la peste.

El placer de servir

El sábado pasado fuimos Ren, otro compadre y yo a una famosa librería (¿a quién quiero engañar? Fuimos a la librería Gandhi) por nuestra copia de Harry Potter and the Deadly Hallowso Harry Potter, episodio 7– básicamente porque este compadre había pre-ordenado su copia algunas semanas antes. Esto no lo cuento para exponer lo geeks que podemos ser algunos, sino porque la parte memorable del asunto es que a mi amigo lo trataron muy, muy mal en la librería: lo mandaron a otra caja después de formarse en la que entregaban los libros, lo ignoraron olimpicamente y en su cara le dieron una copia del libro a otra persona que estaba formado detrás de él y que no había preordenado el libro (básicamente, a mí).

No quiero que suene este post a queja contra las librerías Gandhiaunque en el fondo sí lo es– sino a otro punto que es algo más universal: el servicio a los clientes. En mis épocas de estudiante llegué a trabajar en una tienda de comics (cuentitos, pues) y cada sábado me tocaba entregar a uno que otro geek su pedido de la semana. Honestamente ha sido uno de los trabajos más satisfactorios en el sentido de que es posible hacerle el día a otra persona con solo entregarle lo que fue a buscar, esos cinco minutos de alegría ajena que dependen de solo hacer nuestro trabajo bien, con educación y con gusto.

En el caso de la gente de Gandhi entiendo que seguramente no durmieron con la venta nocturna, que estaban asolados por las legiones de fans-from-hell que demandaban su libro a gritos o incluso que estaban enfadados de tanto ruido, escándalo o lo que sea. Lo que no entiendo es como se puede tratar de una manera tan grosera a un cliente que se tomó la molestia de preordenar su libro con tiempo. ¿No se suponía que el chiste de preordenar era tener el libro antes, asegurado y con más facilidades? Peor aún, no entiendo a un dependiente que trate de manera grosera a un cliente que no le ha hecho nada, especialmente cuando tiene la oportundia de hacerle el día.

Vamos todos hemos estado en ambos lados del mostrador en un momento u otro de nuestra vida –y si no, deberían intentarlo– y debemos pensar en tratar a otros como nos gustaría que nos trataran a nosotros.

PD. ¡HP and the Deadly Hallows está increíble!