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Ocho cosas nuevas para hacer a diario

glow

Del timeline de Amber Rae:

  1. Levántate antes que los demás – comienza despertándote a las 7:00 am, luego a las 6:00 am, y luego a las 5:30am. Ve a algún lugar elevado con un abrigo grueso y ve el amanecer.
  2. Oblígate a ir a dormir más temprano – comienza a las 11:00 pm, luego a las 10:00pm y luego a las 9:00 pm. Despierta en la mañana sintiéndote cómodo y re energizado.
  3. Elimina la comida procesada de tu dieta. Comienza dejando dulces, frituras, pan dulce y sigue con la pasta, el arroz y el cereal, y luego el pan. Usa como regla que si un niño no puede decirte de que está hecho, no lo comas.
  4. Forma el hábito de hacerte un buen desayuno. Fríe unos tomates y champiñones en mantequilla real y ajo, fríe un huevo, corta un aguacate fresco y siéntate a comerlo sin hacer ninguna otra cosa.
  5. Estírate. Comienza alzando los brazos tanto como puedas, luego trata de tocar la punta de tus piers. Gira tu cabeza, estira tus dedos y luego todo lo demás.
  6. Compra una botella de agua de un litro y oblígate a tomartela completa en un día. Luego intenta tomarte dos botellas al día.
  7. Consigue una libreta y una pluma negra y escribe todo lo que haces, incluyendo cenas, citas, compromisos, cafés y lo que necesites hacer en un día. No omitas los detalles.
  8. Recuestate e imagina como sería tu vida si no existiera el fracaso. Cuando abras tus ojos, comienza a hacer cosas que conviertan lo que imaginas en realidad.

El problema con el potencial

Potential

A lo largo de los años he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas que son increíblemente talentosas y que tienen tanto inteligencia y como creatividad admirables… pero que no hacen nada con ellas. Las razones que me han dado varían, ya que parte del problema de ser una persona talentosa es que también son temperamentales y con poca tolerancia a la frustración o al fracaso, y van desde “es que el mundo no está listo para mis ideas” hasta “es que nadie me entiende“.

Todas las personas tenemos el potencial para crear cosas: objetos, arte, ideas, negocios, software… y ese es uno de los principales atributos del ser humano, pero también el tiempo y los recursos para crear son finitos, además de que entre más acceso a herramientas y conocimiento tenemos como sociedad más encarnizada se vuelve la competencia para crear algo que se único y memorable, precisamente porque todos competimos por los mismos recursos. Encima de esto, la presión social hacia el fracaso es enorme, y a nadie le gusta evidenciarse como aquel que lo intentó y falló porque eso nos coloca en el fondo de la cubeta social.

Ese es el problema con el potencial creativo de las personas: es más sencillo quejarse de que falta tiempo, o recursos o cualquier otra cosa en lugar de simplemente poner manos a la obra. Algo que todos deberíamos de tener en mente es que el potencial no es ni infinito ni eterno: conforme pasa el tiempo el potencial de las ideas se va desgastando y agotando. Las ideas son buenas, pero sin una buena ejecución no pasan de ser buenas intenciones (y este es un buen momento para escuchar cuidadosamente la canción Time de Pink Floyd).

Personalmente me da mucha tristeza ver el potencial de una persona desperdiciado y creo que no usarlo es al mismo tiempo egoísta y cobarde, pero la manera en que cada quien usa sus talentos es cosa de cada quien. Ojalá más personas simplemente se animaran a hacer cosas como fuera, más allá del miedo a la crítica o al rechazo, con expectativas realistas de lo que hacen o pueden hacer para que descubran que la manera en que uno se vuelve bueno ejecutando es con la práctica, no meditando al respecto.

Seth Godin escribió en la introducción del libro Do the Work:

Imagina que en la puerta de tu casa hay un coche deportivo. No uno de esos coches ridículos de lujo que son para presumir sino un coche realmente rápido. Y tu tienes las llaves. Ve y manéjalo.

Imagina que en la calle hay un avión privado, con el tanque lleno listo para llevarte a donde tu quieras. Ahí está el piloto, esperándote. Anda y vete.

Imagina que en tu mano hay un Martillo Neumático Chicago 0651 con el que puedes meter un clavo en cualquier cosa, una y otra vez si lo deseas. Es hora de usarlo.

Y ahí tienes un teclado (ese no lo tienes que imaginar) conectado a todo el mundo. Y también tienes una plataforma de publicación que puedes usar para interactuar con cualquier persona en cualquier lugar y en cualquier momento que además es gratuita. ¿Querías nivelar el terreno y tener una oportunidad para mostrar que eres tan bueno como cualquier otra persona? Aquí está, ahora ponte a trabajar.

Hay dos tipos de personas: las que hacen y las que dicen que hacen ¿De qué clase eres tú?.

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5 aprendizajes como emprendedor

Startups

Después de mi trabajo en Microsoft quería cambiar la dinámica en la que había estado trabajando por casi 4 años y mitad accidente mitad queriendo, abrí mi propio negocio: Tesseract Space. Este no es mi primer emprendimiento, ya antes había tenido otros negocios propios y de cada uno tuve diferentes aprendizajes, pero esta vez traía bajo el brazo más edad (cuenta), más preparación en cómo hacer negocios y más ideas sobre cómo cambiar al mundo. Dos años y medio después, quiero compartir los cinco aprendizajes principales que he adquirido en este emprendimiento:

  1. Sé flexible. Parte del chiste de ser un emprendedor es que el equipo es pequeño y los recursos también. Para alguien acostumbrado a trabajar en un entorno donde lo básico ya está resuelto puede ser muy incómodo tener que resolver todo: desde la limpieza de la oficina hasta el cambio de los cartuchos de la impresora o el mantenimiento de los equipos. Ser flexible en este sentido implica que es necesario sacar las cosas adelante en lugar de estar renegando de que nada funciona.
  2. Enfócate. Muchas personas piensan que tener un negocio propio siginifica no tener horarios, llegar tarde, salir temprano y tomarse tres horas para comer. Otras piensan que pueden hacer reuniones de cuatro horas para lluvias de ideas o invertir toda la mañana leyendo en Facebook o bajando ringtones para su teléfono. Ninguna de estas ideas es cierta, pero es fácil caer en la tentación de querer hacer de todo o de tomarse el trabajo  con excesiva calma. La clave del éxito de un emprendimiento es enfocarse en  lo que es importante, todo lo demás es opcional.
  3. Crea productos que vendan. Si bien el emprendimiento surge de darle forma a ideas e inquietudes propias, al final también debe ser un negocio. Si el producto o servicio que estamos desarrollando no le interesa a la gente lo suficiente para gastar en él entonces hay que cambiar el enfoque, hacer algo diferente o asegurar financiamiento de otra parte. ¡La pasión sola no sirve para pagar las cuentas!.
  4. La gente es importante. Las historias en las que una persona sola creaba su propio negocio encerrado en una cochera o en su cuarto son las menos. Estos días poder atraer a personas talentosas que compartan la idea y pasión del emprendimiento es crítico para poder tener productos y servicios de valor. Tampoco se trata de invitar a los amigos y comenzar un club social, sino a gente inteligente y responsable que pueda ayudar a enfocar el trabajo y a producir. Es difícil contratar personas que uno no conoce, pero lo importante es que puedan entregar resultados.
  5. La ejecución es lo más importante. Los cuatro puntos anteriores convergen en este: las ideas son buenas pero por sin una buena ejecución no sirven para nada. Si somos capaces de evitar los problemas pequeños y de enfocarnos en hacer productos tangibles que la gente quiera y que sean mantenidos por un equipo de personas excepcionales, entonces tenemos un negocio. SI fallamos en crear algo que la gente pueda y quiera usar entonces solo tenemos un montón de buenas intenciones. Sin ejecución, todo lo demás carece de sentido.

Debo decir que yo mismo he fallado en cada uno de estos puntos en algún momento, pero justo ahí es donde está el aprendizaje, y no importa como se adquiera, todo el conocimiento suma. Espero que estas recomendaciones le puedan servir a alguien más que esté pensando en arrancar su negocio o que ya tenga uno.

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Sobre las corridas de toros

corrida de toros

Posiblemente me gane el odio de más de uno, pero a mi me gustan las corridas de toros.

Contrario a lo que pueda pensar cualquier persona, no me gustan las corridas de toros porque me guste ver que un hombre se juegue la vida, o por que disfruto ver sufrir a un toro. Desde hace mucho me interesé en la fiesta brava y le he dedicado bastante tiempo en tratar de entender de dónde viene, porque se hace y qué significa. Asistiendo a alguna corridas y preguntando a gente más entendida he comprendido que la fiesta brava no se trata nada más de ir a ver quien sale vivo o muerto, sino que se trata de un ritual complejo que apela a numerosos conceptos de vida, de valor y de sobrevivencia. Se trata de la constante lucha de la humanidad contra la naturaleza desbocada, y del enfrentamiento entre la inteligencia y la fuerza bruta. El toro y el torero son símbolos en este teatro que se hace para recordarnos porque los humanos debemos ser civilizados.

Entiendo que a muchas personas les molesta e incluso les ofenden las corridas de toros, principalmente porque creen que es un acto de crueldad hacia los animales. Escuchando argumentos de detractores de las corridas de toros escucho, como cuando se habla con cualquier fanático, muchos argumentos seculares, llenos de emociones y de lecturas morales y éticas pero poca sustancia. ¿Qué el toro sufre? Seguro, pero no se trata de regodearse en el sufrimiento ajeno. Hay mucho fanatismo –y ya he escrito antes como me molestan los fanáticos– alrededor del cierre de las corridas de toros e incluso manifestaciones públicas de personas que se pintan de rojo para que la gente los vea como ellos ven a los animales de lidia.

Es cierto que la fiesta de toros ya no es lo que solía ser: desde hace tiempo se ha vuelto refugio de villamelones que solo van ahí a sentirse machos mientras se fuman un puro y se emborrachan con una bota mientras ignoran el significado completo del ritual, lo que se convierte en una falta de respeto al sacrificio que hacen tanto el toro como el torero. Montones de peleles gritando “olé!” sin saber qué gritan o porqué mientras los vendedores pasan con vasos de cerveza es lo que a vulgarizado la fiesta de los toros y le ha conseguido la mala fama que tiene, ya que sin significado, el ritual pierde sentido. Es como la gente que va a la ópera porque pretenden que son cultos y aplauden entre escena y escena.

Por otro lado, los fanáticos defensores de los toros se agarran de esta bandera porque es una causa con alto perfil pero que en el fondo no resuelve nada. ¿Hay por ahí algún detractor de los toros que también se queje por la manera en que son procesados y muertos los animales de granja? Muy pocos, porque la masacre en los rastros se hace en silencio, donde nadie puede ver, excepto los jugosos filetes que se sirven en un restaurante. Créanme, las vacas y animales de granja la pasan mucho peor que un toro de lidia, no solo cuando es sacrificado, si durante toda su existencia. Pero nadie se queja porque es atentar contra la economía y la alimenación de miles, ¿cierto?

Para muestra, un pequeño video de cómo es el viaje de una vaca desde la granja hasta el plato:

Al final todo se resume en la sensibilidad que tengamos tanto a la tradición y significado del ritual como a las causas fundamentales de lo que defendemos o atacamos. Si no les gustan las corridas de toros, vale. Si quieren ir a los toros háganlo con respeto, no para irse de parranda. Y si quieren ayudar al planeta y a los animales hagan algo al respecto más allá de estarse quejando para que alguien más lo arregle.

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A Glimpse of Fate

Ana Lucía

Mi beba Ana Lucía, que el día de hoy cumple 3 meses de haber nacido. ¡No podríamos ser más felices!

A Glimpse of Fate

El GeekGang en la Lucha Libre

El GeekGang(TM) de visita en la Lucha Libre. Entre ellos Niteboy, el Taker, Albion, Chilli, yo mero y la bola de lángaros.

El placer de servir

El sábado pasado fuimos Ren, otro compadre y yo a una famosa librería (¿a quién quiero engañar? Fuimos a la librería Gandhi) por nuestra copia de Harry Potter and the Deadly Hallowso Harry Potter, episodio 7– básicamente porque este compadre había pre-ordenado su copia algunas semanas antes. Esto no lo cuento para exponer lo geeks que podemos ser algunos, sino porque la parte memorable del asunto es que a mi amigo lo trataron muy, muy mal en la librería: lo mandaron a otra caja después de formarse en la que entregaban los libros, lo ignoraron olimpicamente y en su cara le dieron una copia del libro a otra persona que estaba formado detrás de él y que no había preordenado el libro (básicamente, a mí).

No quiero que suene este post a queja contra las librerías Gandhiaunque en el fondo sí lo es– sino a otro punto que es algo más universal: el servicio a los clientes. En mis épocas de estudiante llegué a trabajar en una tienda de comics (cuentitos, pues) y cada sábado me tocaba entregar a uno que otro geek su pedido de la semana. Honestamente ha sido uno de los trabajos más satisfactorios en el sentido de que es posible hacerle el día a otra persona con solo entregarle lo que fue a buscar, esos cinco minutos de alegría ajena que dependen de solo hacer nuestro trabajo bien, con educación y con gusto.

En el caso de la gente de Gandhi entiendo que seguramente no durmieron con la venta nocturna, que estaban asolados por las legiones de fans-from-hell que demandaban su libro a gritos o incluso que estaban enfadados de tanto ruido, escándalo o lo que sea. Lo que no entiendo es como se puede tratar de una manera tan grosera a un cliente que se tomó la molestia de preordenar su libro con tiempo. ¿No se suponía que el chiste de preordenar era tener el libro antes, asegurado y con más facilidades? Peor aún, no entiendo a un dependiente que trate de manera grosera a un cliente que no le ha hecho nada, especialmente cuando tiene la oportundia de hacerle el día.

Vamos todos hemos estado en ambos lados del mostrador en un momento u otro de nuestra vida –y si no, deberían intentarlo– y debemos pensar en tratar a otros como nos gustaría que nos trataran a nosotros.

PD. ¡HP and the Deadly Hallows está increíble!

El día que el mundo no se acabó

Si hay un libro que realmente ha causado daño a la humanidad es el Libro de las Revelaciones que aparece al final de Nuevo Testamento, donde Juan (pero no el Bautista) narra como se llevará a cabo el Día del Juicio Final, con ángeles, demonios y catástrofes universales. Han sido muchas las horas y las personas que se han dedicado a analizar los ‘misterios’ de libro del Apocalipsis (por su nombre en griego), pero han sido más los que lo han aprovechado como plataformaa para anunciar una y otra vez que el mundo se va acabar.

El primer aviso llegó en 1986 cuando el cometa Halley hizo su visita regular a la Tierra después de 76 años, aunque según una interpretación de las Profecias de Nostradamus, el Fin del Mundo empezaría en 1988, en algún momento entre Agosto o Septiembre, poco antes del desayuno, cuando se desataría la Tercera Guerra Mundial con bombas atómicas y efectos especiales. Yo estaba ahí (bueno, entonces) y se los aseguro: No Pasó Nada.

Claro que algunos años más tarde, cuando los Estados Unidos invadieron Kuwait, me tocó ver a muchos adultos llorando como recién nacidos, y no falto el Vidente que reinterpretara los cálculos de Nostradamus según una oscura omisión del calendario Gregoriano. Aun así, no se acabó el Mundo.

Lo mismo pasó en 1994 con la Crisis Económica Mundial, en 1998 con las predicciones de Aleister Crowley, en 1999 otra vez según Nostradamus, en el año 2000 con el Y2K, en el 2001 con el atentado a Nueva York el 11 de Septiembre, en el 2002 con la invasión de Estados Unidos a Iraq, y más recientemente con el paso del asteroide 4179, denominado Tutatis. Según muchos ‘expertos’, el Mundo como lo conocemos se acababa hoy, 29 de Septiembre a las 9:00 AM, Tiempo Universal, estilo “Cita con Rama”.


Tutatis, el asteroide del Juicio Final, hoy por la mañana

Pero no pasó nada. Tutatis pasó a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, algo así como cuatro veces la distancia entre nuestro planeta y la Luna, como un objeto de magnitud 10: ni siquiera lo suficientemente brillante para ser visto sin instrumentos. Tutatis pasará así de cerca una vez más dentro de 558 años, suficiente tiempo para dormir tranquilos.

Pero, ¿por qué la fijación con el Fin del Mundo? En muchos sentidos la gente de mi generación somos hijos de una cultura apocalíptica, donde el Fin acecha al otro lado de la esquina. ¿Quién se beneficia de esta paranoia? Los empresarios, que venden chochitos anti-cometa y refugios subterráneos a prueba de radiaciones; y la Iglesia, que a falta de una mejor idea para retener a sus feligreses los amenaza con la Ira de Dios en el Fin de los Tiempos, la trillada profesía del Fuego Eterno y el chirriar de dientes.

Pero no deshagan sus maletas: la próxima fecha cósmica es el 22 de diciembre del 2012, año en el que según el calendario maya empieza el Sexto Sol, aunque temo que el Fin del Mundo ha sido tan anunciado que no creo que a nadie le importe ya, a menos que realmente ocurra y aún así ya ha perdido el elemento sorpresa. Pronto los empresarios tendrán que buscar otra técnica de ventas y la Iglesia… bueno, algo se les ocurrirá.

Uno de mis diálogos favoritos en Watchmen de Alan Moore es el que ocurre entre el tendero del puesto de revistas y Rorschach:

– “¡Oiga! ¿No que el Mundo se iba a acabar anoche?”
– “Asi fué”
– “Uh, pero el Mundo no se acabó…”
– “¿Está seguro?”

Hasta la próxima catástrofe.