Krokodil

Sintesis de la Desomorfina desde Codeina

Al hablar de “krokodil” (крокодил o cocodrilo) parece que estamos contando el plot de una película de terror de bajo presupuesto: una droga sintética, altamente adictiva que convierte la piel de quien la usa a una tonalidad verde y escamosa que con el tiempo hace que se caiga la carne a pedazos hasta mostrar los huesos. Desgraciadamente no es un tema de ficción, sino una horrible realidad para los jóvenes más pobres en la Rusia del siglo XXI.

ADVERTENCIA: Este artículo tiene  imágenes y un video que muestran los ejemplos de los efectos de la droga krokodil que pueden ser desagradables para algunas personas, así que se recomienda discreción al leerlo.

Después del colapso económico de Rusia a finales del siglo pasado, el presidente Putin junto con el Servicio Federal de Control de Drogas de Rusia (FSKN) aumentaron la severidad de las leyes antidrogas para controlar y eliminar el aumento en el tráfico de drogas ilegales, lo que empujó a la población más pobre de Rusia a buscar sustitutos de drogas que estuvieran a su alcance, uno de ellos la desomorfina, una variante sintética de la morfina que fue creada desde 1932 en los Estados Unidos como una alternativa médica para utilizarse como sedante y analgésico de rápida actuación y corta duración que produce menos náuseas o depresión respiratoria comparada con una dósis equivalente de morfina.

En el 2010 se dió a conocer que en Rusia se producía desomorfina en laboratorios caseros (o propiamente, en las cocinas de las casas) utilizando como base medicinas con codeína -jarabes o tabletas para la tos -que se pueden comprar sin prescripción médica en una farmacia, de manera similar a como se sintetiza metanfetamina a partir de medicinas con pseudofedrinas.

El problema de la producción casera de desomorfina es que el proceso está muy lejos de producirla de manera pura como en un laboratorio, ya que a falta de equipo y materiales los adictos utilizan desde ácido clorhídrico hasta gasolina como solventes en su preparación, además de que otras drogas como cafeínaparacetamol, o difenhidramina (un potenciador de opiacios) quedan mezcladas como subproductos del proceso. El resultado es llamado “krokodil” o “cocodrilo” que al ser inyectado tiene un efecto corrosivo en la piel y los músculos que produce una irritación severa y eventualmente mata las terminales nerviosas y los vasos capilares, volviendo el área susceptible a la gangrena y a la necrosis. Un usuario de de krokodil comienza a perder tejido alrededor de la zona en la que se inyecta sin casi sentir dolor, ya que la droga es anestésica.

krokodil

El efecto de una dosis de krokodil dura entre sesenta y noventa minutos (en comparación con las ocho horas que dura una dosis igual de morfina) y toma media hora preparar una nueva dosis, por lo que el ciclo de un adicto es preparar y usar unas doce veces al día. Al perder sensibilidad en la zona donde se inyectan simplemente escogen una nueva área de su cuerpo para seguir administrándose la droga. Es común que varios adictos se reunan en una casa y tomen turnos para preparar y administrarse la droga durante varios días.

La rehabilitación de la droga requiere poco más de un mes para superar el síndrome de abstención y es terriblemente dolorosa, además de que las leyes en Rusia pueden enviar a la cárcel para ser tratados si son reportados en un hospital. Para muchos adictos es más sencillo seguir inyectándose -o conseguir quien los inyecte- hasta caer muertos. La expectativa de vida de un adicto al krokodil es entre uno y tres años, dependiendo de la frecuencia con que se inyecte.

Es terrible que muchas personas se vuelven usuarias de esta terrible droga simplemente porque los efectos sedantes les ayudan a olvidar el hambre, porque es un sustituto más accesible a la heroina o la morfina y porque es más barato producir la droga que comprar comida.  Aunque aún no se habla de uso masivo de krokodil ya se ha documentado su uso fuera de Rusia en países como Alemania y Argentina donde todavía pueden comprarse fármacos con codeína sin receta.

Dicen que “en Rusia, las drogas te consumen a tí” y en el caso de krokodil es completamente cierto. La lucha contra las drogas y las adicciones va más allá de quien cultiva o distribuye drogas o de las leyes que se publiquen al respeto como queda demostrado en este caso, ya que el problema de la drogadicción va más allá de la política y tiene sus raíces en las deficiencias de los sistemas económicos, educativos, culturales y de salud de nuestra sociedad.

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