Archivos Mensuales: julio 2013

El “Hombre-Idea”

Man with an Idea

El Hombre-Idea (o Persona-Idea, si nos ponemos estrictos) es esa persona que todos quieren ser: es el que llega de repente gritando “Eureka” con una idea enorme y cataclísmica que cambiará para siempre nuestras vidas. Es difícil criticar a alguien por ser una persona con ideas excepto por un detalle: rara vez aquel que llega con ideas se hace responsable de convertirlas en realidad, es decir, no se hace responsable de la ejecución de su idea.

Ejemplos de este caso los hemos vivido todos: llega un jefe, startupero o digital wannabe a interrumpir lo que sea que estamos haciendo para aventarnos su idea y luego salir con la frase “me avisan cuando quede listo“. Para la persona que pone la idea en la mesa su posición es muy cómoda: el está siendo el Iniciador, el Origen; su rol es ser “disruptivo” y “original” para “cambiar paradigmas“, y su trabajo termina cuando saca su idea a la luz. Si la idea funciona, es gracias a él; si no funciona, es culpa de los otros que no lo entendieron o la hicieron mal. Todos quieren ser el “Hombre-Idea” porque él siempre está a salvo, sin importar lo que pase después.

El problema con la Creación de Ideas es que es relativamente fácil tener una idea, pero es bastante más difícil y complejo convertirla en algo real. De la misma manera, en el Mundo de las Ideas no hay restricciones ni límites pero en el mundo real sí los hay: estamos restringidos por el tiempo, el presupuesto, los recursos, otros compromisos, la física y la tecnología actual. No es que a nadie se le haya ocurrido hacer un coche que funcione con agua o los motores warp de Star Trek, el asunto es que es más complicado fabricarlos que imaginárselos.

Visto desde esta óptica, el “Hombre-Idea” debe evolucionar para convertirse en el “Hombre-Creación”. Cada vez que tengamos ideas deberíamos adoptarlas y adquirir el compromiso de cuidarlas hasta verlas cristalizadas en lugar de simplemente pasarle la responsabilidad o echarle la culpa  a alguien más. Es también importante tener la precaución de que puede que muchas ideas se queden solo en eso por falta de recursos o tiempo para fijar expectativas realistas de lo que pueden llegar a ser nuestras ideas, especialmente que casi ninguna idea pasa del pensamiento a producto terminado de manera instantánea y nada garantiza que cada idea se volverá algo tangible. Asumir esto último es una necedad que nos obliga a repensar las cosas antes de ir a llenarle la cabeza de humo a otros.

Lo más importante es que las ideas y la ejecución van juntas y se multiplican a si mismas: una excelente idea con una pésima ejecución valen lo mismo que una mala idea con una excelente ejecución. Si ponemos lo mejor de nosotros de ambos lados de la ecuación en lugar de delegar a ciegas veremos como nuestras ideas atraen manos para que aterricen en la realidad, todo lo demás es perder el tiempo.

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Ocho cosas nuevas para hacer a diario

glow

Del timeline de Amber Rae:

  1. Levántate antes que los demás – comienza despertándote a las 7:00 am, luego a las 6:00 am, y luego a las 5:30am. Ve a algún lugar elevado con un abrigo grueso y ve el amanecer.
  2. Oblígate a ir a dormir más temprano – comienza a las 11:00 pm, luego a las 10:00pm y luego a las 9:00 pm. Despierta en la mañana sintiéndote cómodo y re energizado.
  3. Elimina la comida procesada de tu dieta. Comienza dejando dulces, frituras, pan dulce y sigue con la pasta, el arroz y el cereal, y luego el pan. Usa como regla que si un niño no puede decirte de que está hecho, no lo comas.
  4. Forma el hábito de hacerte un buen desayuno. Fríe unos tomates y champiñones en mantequilla real y ajo, fríe un huevo, corta un aguacate fresco y siéntate a comerlo sin hacer ninguna otra cosa.
  5. Estírate. Comienza alzando los brazos tanto como puedas, luego trata de tocar la punta de tus piers. Gira tu cabeza, estira tus dedos y luego todo lo demás.
  6. Compra una botella de agua de un litro y oblígate a tomartela completa en un día. Luego intenta tomarte dos botellas al día.
  7. Consigue una libreta y una pluma negra y escribe todo lo que haces, incluyendo cenas, citas, compromisos, cafés y lo que necesites hacer en un día. No omitas los detalles.
  8. Recuestate e imagina como sería tu vida si no existiera el fracaso. Cuando abras tus ojos, comienza a hacer cosas que conviertan lo que imaginas en realidad.