Archivos Mensuales: enero 2010

Ser geek

El término geek, desde que recuerdo, era normalmente utilizado como un insulto. De hecho yo no sabía que yo mismo era un geek hasta que alguien me llamó así (en un obvio intento de insulto, claro). Pero, ¿qué carambas es un geek?

Hace poco más de 100 años se llamaba geeks a ciertos individuos que servían como teloneros en circos en los que se exhibían personas con deformidades (la mujer barbuda, el niño de dos cabezas, etc.) y su acto consistía en que, a pesar de ser una persona aparentemente normal, el tipo tomaba a una gallina o un pollo y de una mordida les arrancaba la cabeza para comérsela. El término geek lo usarían más tarde en la década de 1960 por alumnos del MIT en Estados Unidos para burlarse de los estudiantes de ciencias de la computación que pasaban días enteros frente a sus mainframes y que aparentemente se alimentaban de los insectos que salían de los gabinetes.

El término ha cambiado mucho desde entonces. De la Wikipedia:

  • La palabra geek es una referencia despectiva a una persona obsesionado con búsquedas intelectual por su propio bien, que también es deficiente en la mayor parte de los otros atributos humanos para perjudicar el buen funcionamiento de la persona en la sociedad.
  • Es una persona que está interesada en la tecnología, especialmente en informática y nuevos medios de comunicación. Los geeks son expertos con equipos y utilizan el término hacker en forma positiva, aunque no todos son piratas informáticos.
  • Una persona que se refiere a temas académicos al mundo real fuera de estudios académicos; por ejemplo, utilizando multivariante de cálculo para determinar cómo deben optimizar correctamente las dimensiones de una sartén para hornear un pastel.
  • Una persona que ha elegido la concentración en lugar de conformidad; quien persigue apasionadamente habilidad (habilidad técnica especialmente) y la imaginación, la aceptación social no convencional.

Personalmente me gusta más la última definición…

En estos tiempos de la Aldea Global y de Tribus Urbanas es normal que el sentimiento de pertenencia se arraigue en algunas personas poniéndose o poniendo etiquetas según su estilo de vida. Muchas personas entienden por geek a un cuate (rara vez una chava) que sólo habla de cosas con bits y bytes, que se viste con playeras estampadas con referencias raras y que anda para todos lados con los ojos clavados en su laptop y/o su iPhone porque toda su vida está ahi. Los estereotipos del geek van desde imágenes de inadaptados hasta los personajes de la serie de televisión The Big Bang Teory.

Por otro lado es curioso que para muchos es casi una cuestión de honor ser llamado o autollamarse geek, como hace 10 años pasó con el término hacker. sintiéndose gurús sobre algún tema de moda o redentores de la era digital. Muchos autodenominados “geeks” se refieren a otros como “personas normales¡como si fuera un insulto!

Curioso y más curioso…

Geek o no geek, las personas somos personas… y ya. Tenemos gustos, preferencias, afinidades y cosas que son únicas en cada uno y que podemos compartir con otros sin necesidad de etiquetas ya que todos somos individuos únicos y diferentes. Si los llaman algo, déjenlos, eso no los define en ningún modo. Si sienten el impulso de llamarse algo para hacerse más interesantes… bueno, cada quien.

A Glimpse of Fate

Un detalle del Sahara Hotel en Las Vegas, Nevada que tomé el año pasado.

Sobre Conversación-ES

Conversación-ES es un proyecto que nace inspirado en la serie de libros The Age of Conversation editados y publicados por Drew Mclellan y Gavin Heaton.

Este año, motivados a impulsar la colaboración entre blogeros y autores de habla hispana, Efraín Mendicuti, Engel Fonseca y Rafaél Jiménez se han reunido para invitar a a 100 blogeros que estén interesados en participar.

El pasado 22 de diciembre de 2009 en el evento de Neurona Digital Fest (básicamente un evento donde se transmitió el programa de Neurona Digital con audiencia en vivo) Efraín, Engel y un servidor realizamos el anuncio y se lanzó el blog del proyecto con la convocatoria para que otros entusiastas puedan sumarse al proyecto.

Desde el 22 de diciembre y hasta el 25 de enero cualquiera que desee colaborar podra registrarse como co-autor / colaborador del libro. Solo hay que llenar la forma de registro en la que también podrás elegir la sección para la que quieres escribir: Social Media, Creatividad en línea, Personal Branding, Integración del marketing mix ó PYMES en Internet.

Yo ya estoy incluido en el proyecto como colaborador y podrán ver publicado en unos meses un artículo mío sobre Innovación Tecnológica en el tema de Creatividad en Línea.

Conversación-ES, por cierto, es un proyecto sin fines de lucro y las utilidades generadas de la venta o distribución del libro serán donadas a alguna causa social definida por los mismos autores o colaboradores del libro. Si tienen algo que decir, ahora es cuando.

¿La tecnología importa?

Hace poco y casi por accidente –o sea, jugando con mi Kindle– encontré el libro “Does IT Matter?“, un libro sobre tecnología escrito por un economista, Nicholas G. Carr, y que nació como un artículo en la revista Business Harvard Business Review en un ejemplar de 2003. Este libro habla acerca de cómo la tecnología –cualquier tecnología, desde la electricidad o la Web– se vuelve irrelevante como ventaja competitiva para las empresas, gobiernos o corporaciones mientras se vuelve más popular y de fácil acceso. Carr sostiene que esta historia de la tecnología en los negocios se ha repetido una y otra vez desde la Revolución industrial con los trenes, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión y que innevitablemente se repetirá en nuestros días con las PCs, la Web, el Internet y otros adelantos tecnológicos de nuestros días.

La postura de Carr es muy interesante para mí precisamente porque él no ve la tecnología y su desarrollo como la vemos los tecnólogos (¿tecnófilos?): como un desfile interminable de novedades y adaptaciones que nunca tendrá fin, y cómo los adelantos tecnológicos harán libres y felices a la humanidad en los años por venir. Por el contrario, su visión hacia es que, si bien en su inicio estos adelantos e invenciones sí representan una ventaja para los negocios que pueden costearlo (porque todo cuando empieza suele ser muy caro y tiene riesgos altos) a la larga esta ventaja se desvanece cuando la competencia tiene acceso a versiones refinadas de la tecnología original a precios más bajos y en modelos probados previamente por los entusiastas tecnológicos. Bajo este razonamiento es entonces crítico para las compañías cuyo negocio principal no es la tecnología escoger cuidadosamente sus inversiones tecnológicas y no dejarse llevar por las modas o por los geeks de tecnología, y hacerse a la idea de que la tecnología, que sí es buena cuando se aplica de manera responsable en un negocio ahorrando gastos y aumentando la eficiencia y la productividad, no es un milagro que por si sola rescata empresas y negocios.

Al final Carr predice que dentro de poco llegaremos a un punto en que empresas y particulares adquiriremos la tecnología que necesitamos como un servicio que se paga por cuotas de consumo, de manera no muy diferente a la que hoy pagamos por la electricidad, el agua potable, la televisión por cable o el gas, sin importar de dónde venga o quien la sostenga.

El libro ha sido duramente criticado por los directores de las grandes empresas de tecnología y por entusiastas tecnológicos en todas partes pero ha encontrado apoyo y simpatizantes con personas de negocio, mercadotécnia y ventas en las empresas.

En mi caso tuve que leer el libro dejando de lado muchas ideas preconcebidas sobre la tecnología y quede profundamente impactado por el mensaje del libro, porque creo que en el fondo no está tan equivocado: algunas tendencias como la automatizacion de los procesos de diseño y desarrollo de software, la estandarización de plataformas y protocolos para hacer que sistemas heterogéneos convivan, la facilidad en la Web 2.0 para que usuarios no técnicos generen sus propios contenidos y sobre todo, la nueva plataforma de Cloud Computing se ajustan muy bien a las predicciones de Carr, aunque tampoco creo que sea 100% acertado en todas sus aceveraciones, particularmente en vista del éxito económico de empresas basadas puramente en tecnologia como modelo de negocio como Microsoft, Google o Dell.

Este libro es un virus: si lo lees ya no verás el mundo tecnológico de la misma forma. Recomiendo leerlo con calma y con mente abierta para sacar conclusiones propias, especialmente si te dedicas a tecnologías de información o a algo relacionado con ellas.

Libros y eLibros

Cualquier persona que me conozca sabe que entre mis vicios tengo una enorme afición (¿adicción?) por la lectura: siempre estoy buscando el siguiente buen libro mientras cargo a todos lados con mi última adquisición. Dejarme sólo en una librería es un serio atentado contra mi economía. En serio.

El año pasado con la llegada de Ana Lucía mi estudio en el que tenía mis computadoras, mi taller, mis fuguras de acción y, claro, mis libros, tuvo que salir para convertirse en el cuarto de la niña, y gran parte sigue en cajas regadas por toda la casa. No me quejo por perder mi estudio (en realidad lo que necesito es otro cuarto o una casa más grande), pero el hecho si evidenció algo: tengo demasiados libros.

Lo que siguió fue una depuración de la bibioteca, y encontré varios libros –especialmente técnicos– que tenía poco sentido seguir conservando por ser libros temporales, desactualizados o simplemente anacrónicos. Lo mismo pasó con montones de revistas y recortes de periódicos. Y aún me hace falta espacio.

Toda esta situación me llevó desde hace un año –siguiendo lo que hice con mi música hace varios años– a empezar a experimentar con dispositivos para libros digitales, desde equipo portátil hasta dispositivos dedicados, como el eBook Reader de Sony y más recientemente el Kindle de Amazon (aunque ya había sido poseedor de un Apple Newton hace algunos años). La experiencia en leer en un aparato todavía se siente extraña y terriblemente diferente a un libro impreso en papel: se extrañan cosas como el peso, el aroma, la ilustraciones a color, los libros de gran formato… pero se ganan muchas, como la capacidad de búsqueda y de texto-a-voz, la portabilidad y sobre todo, la capacidad de almacenamiento.

Esto no significa que los libros impresos desaparecerán como muchos pronostican: yo he decidido dejar en mi Kindle libros técnicos y para trabajo y mantener en mi biblioteca los libros de arte, ilustración y mis novelas, porque cada una se disfruta de manera diferente.

A partir de este año podremos ver un boom para dispositivos electrónicos de lectura más o menos igual que el boom que tuvieron las PDAs hace 10 años, con una oferta cada más grande y cada dispositivo con nuevas y sorprendentes características, lo cual es muy bueno para promover e incentivar la lectura (y la cultura en general) y también que es más amigable al ambiente.

Conforme pase el tiempo veremos más contenido para estos dispositivos más allá de sólo libros, sino también revistas, periódicos, comics y cualquier otra forma de literatura, incluyendo -espero- hasta los menués de los restaurantes o los boletines de la colonia. De la misma forma los autores se darán cuenta que ya no están limitados a texto e imágenes estáticos y que podrán incluir como ya se hace en el hipertexto links, animación, audio, video e interactividad, lo que los llevará a repensar la forma en que se escriben y se leen los libros y toda la literatura en general.

¿Dónde están los gurús?

La semana pasada estuve fuera de la ciudad invitado a la reunión de los Microsoft Student Partners en Valle de Bravo en compañía de varios de los más talentosos estudiantes de carreras de tecnología de México especializados en tecnologías de Microsoft. La experiencia fue realmente muy amena y siempre es muy refrescante platicar con la nueva generación de tecnológos y tecnófilos para no sentirme tan desactualizado y sobre todo ver la pasión y las ganas que le ponen aquellos que aún se estan preparando para tomar las riendas del futuro tecnológico en nuestro país.

Afortunadamente fui invitado no sólo a acompañarlos sino también a dar una plática sobre Experiencia de Usuario para presentadores (speakers). Si tomamos en cuenta que estos muchachos y muchachas presentan ante montones de estudiantes en sus respectivas escuelas es natural que deseen saber que pueden ser mejores presentadores (por qué me preguntan a mí, ni idea, pero traté de darles tips).

En algún punto de la presentación les hice la pregunta: ¿podrían nombrar a alguna persona o gurú én México a quien ustedes lean o sigan?

Después de 1 minuto de silencio la plática siguió por otro lado, pero me dejo impactado la respuesta (o la falta de la misma) sobre este tema. Cuando hablamos de ‘gurús’ en temas de tecnología siempre suenan nombres extranjeros e historias de éxito de otros países o continentes, pero nada –o muy poco– de México o Latinoamérica. De acuerdo que somos una región “en vías de desarrollo”, pero en serio… ¿ni uno sólo a estas alturas?

Puede que el término “Gurú” sea muy fuerte (mi buen amigo Efraín nada más no lo tolera), pero estamos en un momento clave para estar montados o no en la ola tecnológica al mismo tiempo que tenemos una grave carencia de líderes a quienes seguir como ejemplo (o advertencia) en nuestra cultura y economía, y eso es terriblemente grave, ¿o tal vez la cultura digital y la perspectiva global esté tan permeada en los chavos 2.0 que ya no necesitan gurús?

El tiempo lo dirá. Yo si tengo mis gurús y no me da pena admitirlo :-p

Mi tema para el 2010

Crédito de la imagen: Selva Ganapathy / Flickr.El tiempo vuela, y ya estamos en los primeros días del año 2010 (¡suena tan futurista…!) y justo retomo TBoF con el meme que mi buen amigo y colega Efraín Mendicuti publicó en su blog DLC’010 sobre su tema para este año.

Coincido con Efraín en que los propósitos de año nuevo son obsoletos en estos días –¡simplemente no hay tiempo para cumplirlos!– y que es más simple y coherente tener un tema sobre el cual guiar nuestra acciones cada año: las cosas cambian mucho y muy rápido y es más simple y satisfactorio tener una guía general sobre cómo queremos que sea nuestro año en lugar de una lista de cosas que haremos un rato y que después volveremos a colocar en el cajón de pendientes hasta el año entrante una vez más.

Dicho lo anterior, mi tema para 2010 es:

Aprendizaje y colaboración

El tema de Aprendizaje siempre tiene dos filos: donde uno aprende y también donde uno enseña, y no puede ir uno sin el otro. Este año, como menciona Efraín, él, Engel Fonseca y yo nos echaremos a andar Neurona Digital Educación, un spin-off de Neurona Digital en el que trataremos de compartir con otros lo que hemos aprendido en nuestras andanzas en el mundo digital y también aprender de otros, construyendo una comunidad donde ahora hay muchas islas aisladas. Tengo planes de regresar a estudiar (aunque aún no he decidido qué) y tengo ya mi lista de libros por leer y comprar para los siguientes meses.

El punto de participación es igual de importante y creo que se deriva del de aprendizaje: ¿para qué sirve el conocimiento si no se aplica? Siempre me he considerado más un activista tecnológico que un ejecutivo de escritorio y este año simplemente quiero hacer y crear cosas, proyectos, conceptos y colaborar con otros que sientan la misma inquietud. Si bien ya aporto mi granito de arena con mis blogs (TBoF y Expressate!) y mi Twitter, quiero llevar adelante mis dos programas de radio por Internet en QuiteLoudFM: ByteMe y Neurona Digital; ya estoy registrado para participar en Conversacion-ES y estoy en algunos proyectos que se están desenvolviendo muy bien, apenas empezando el año, tanto personales como de la comunidad.

Este 2010 será un año para recuperarnos del largo y pesado 2009 y en el que podremos retomar las cosas que dejamos de lado el año pasado por la crisis o las urgencias y en el que las experiencias pasadas nos dejarán ver la vida desde una óptica nueva y para muchos hasta innusual.