Archivos Mensuales: noviembre 2005

¿Qué es Mayotte?

Mayotte, también conocida como Isla de los Perfumes, se encuentra situada en el Océano Indico, a mitad de camino entre Madagascar, en la costa de Mozambique, y a 1,500 km de la isla Reunión. Maore (Mayotte en créole) comprende dos islas principales, la Petite Terre y la Grande Terre, separadas por un brazo de mar de 2 km, ambas rodeadas por un arrecife de coral de cerca de 1,000 km2.

Debido a las sucesivas invasiones desde el siglo X, Mayotte es una mezcla de influencias árabes, malgaches y francesas. Por el tratado del 25 de abril de 1841, Mayotte se convirtió en una colonia francesa. En 1975, el archipiélado de Comores se convirtió en un pais independiente con la excepción de Mayotte que prefirió continuar perteneciendo a Francia. Tiene el estatuto de colectividad territorial y es administrada por una Prefectura, dentro de los Territorios de Ultramar. Mayotte tiene una entrada bastante completa en la Wikipedia.

Mayotte también es el país que aparece justo arriba de ‘México‘ en los menús de persiana y combos en instalaciones de Linux, Windows, Macintosh y de prácticamente cualquier otra cosa, así como en los registros de páginas Web o al crear campañas de Google AdWords.

¿O nunca se preguntaron que diablos era ese ‘Mayotte‘ que aparecía antes de ‘México‘? El dato inútil del hoy es para que nadie se quede con la duda.

😉

Los héroes del mañana, hoy

Como parte de mi ciclo de ocio, me puse a desempolvar algunos VHS que hacía tiempo no veía y me encontré con la infame colección de Las Aventuras del Joven Indiana Jones, una serie de televisión que pretendía contar las peripecias del famoso arqueólogo antes de que fuera famoso (o arqueólogo, para el caso).

Pero los méritos de la serie son una cuestión para otro día. Hoy quiero escribir algo que me llamó la atención de la serie. En cada episodio, Indiana se topa o conoce a algún personaje célebre de la historia del siglo XX: Vladimir Lennin, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Carl Jung, Theodore Roosevelt, Albert Schweitzer y muchos, muchos más, aunque lo curioso de todo esto es que Indy los conoce antes de que sean famosos y su trato hacia ellos es muchas veces jovial y desenfadado, porque, por supuesto, ninguno de ellos ha cambiado al mundo todavía.

El caso es que seguramente estamos rodeados o hemos tenido contacto con personas que con toda seguridad harán grandes obras e impactarán al mundo y a la historia de alguna forma, aunque ni siquiera ellos lo saben todavía. ¿No es increíble pensar que aquel tipo al que le copiabamos en los exámenes de historia, la niña a la que le jalabamos las trenzas o incluso el fulano que nos caía gordo por fresa puedan llegar a ser grandes personajes del siglo XXI?

O mejor aún, ¿qué tal que nosotros mismos estamos destinados a cosas más grandes, y todavía no nos enteramos? El potencial para marcar la diferencia está en nosotros mismos, con cada cosa que hacemos, que decimos, que pensamos, y aunque muchas veces no nos damos cuenta, nuestras acciones impactan a más personas de las que nos imaginamos.

Vamos, no es la fama, el éxito o la gloria lo que importan, sino poder realmente marcar una diferencia y haber estado ahí para poder contarlo después.

The Human Race

Un reciente post del buen RodMan en Sacred Scrolls me puso a pensar. Realmente no tenemos muchas opciones para vivir la vida, y la educación y enseñanzas que nos inculcan desde pequeños son algunas de las pocas herramientas con las que contamos para crearnos una vida cómoda y satisfactoria. Lo malo es que muchas veces esas herramientas nos las entregan defectuosas…

En la sociedad global/capitalista en que vivimos desde hace algunas décadas se predica que debemos cumplir con una cierta cuota de metas para considerarnos y que nos consideren exitosos: debemos tener tal o cual coche, vivir en tal o cual lugar, conocer ciertas cosas (libros, películas, lugares, etc.) y haber vivido ciertas experiencias –como los famosos 15 minutos de fama-. Cuando no hemos cumplido con estas expectivas sociales es cuando nos empiezan a endilgar las etiquetas de ‘perdedor‘, ‘nerd‘, ‘inadaptado‘ y muchas más (créeanme, ¡las he oído todas!).

De la misma forma, durante nuestra vida profesional estamos compitiendo contra propios y extraños: por los primeros lugares en la escuela, en los concursos, por un mejor puesto de trabajo, por la amistad del jefe, por ser el más cool, el más culto, el más malo, el más chistoso, el más geek… Una de las peores experiencias con las que he tenido que lidear han sido las reuniones con ex-compañeros de la escuela donde empieza el círculo de preguntas: ‘¿a qué te dedicas?, ¿cuánto ganas?, ¿qué puesto tienes?, ¿conoces a fulano o a mengano de tal?‘.

¿A dónde nos lleva toda esta competencia? Si Darwin no era un cretino, uno podría esperar que esta ‘sana‘ competencia nos hiciera mejorar aspectos abandonados de nuestras vidas y nuestras personalidades para ser todos mejores, y para enviar a su propia división a los inadaptados y débiles mentales. Sin embargo, no dejo de pensar de que, como seres humanos, podemos ponernos por encima de las crueles (aunque netas) verdades de la Evolución.

¿Qué pasa si no quiero tener una vida? ¿Qué tal que no quiero competir, sino ayudar? Al demonio con los escalafones y las competencias, no tengo ganas ni tiempo de demostrar que soy mejor o peor que nadie ante ninguna persona, ni de vivir tratando de llenar las espectativas de alguien más. Sencillamente quiero tener la satisfacción de que soy la persona que quiero ser en base a mis metas personales sin sentirme otra cosa que orgulloso por mi mísmo, y si en el camino mis experiencias y tropezones le sirven a alguien más para no caer innecesariamente en los mismos errores, mejor aún.

En serio: al final de la vida no hay jueces con trofeos para los que corren tan rápido que pasan por encima de los demás, y a menos que hagamos nuestras vidas significativas para otros jamás lograremos trascender.

A Glimpse of Fate

¿Qué más puedo decir? ¡Usen Firefox, maldita sea!

El valor de la tenacidad

En la película “Los cazadores del Arca Perdida“, Belloq le dice a Indiana Jones: “mire este reloj: costo 10 dólares en la calle. Pero si lo enterramos en la arena durante mil años su valor será incalculable“. Y después remata más tarde diciendo: “¿quién sabe? si lo enterramos a usted en la arena, ¡puede que en mil años valga algo!

Tal vez enterrarse uno mismo no sea la mejor idea de tener algo de valor en este mundo, pero esta frase puede explicar de algún modo el valor de la tenacidad. El tener el valor y el coraje para hacer algo lo mejor posible (aquí el bien y el mal no aplican) durante mucho tiempo de forma constante.

Recuerdo que un compañero mío de la universidad no encontraba trabajo al salir de la escuela, y cuando dejé mi trabajo en IBM allá por el 99 le ofrecí que se quedara como mi reemplazo. Tres años más tarde yo había pasado por 4 trabajos diferentes –así de complicadito soy– y mi amigo seguía en IBM, ya con plaza, escritorio y el mismo sueldo que tenía yo entonces, casi 4 veces lo que ganaba cuando recién entramos a trabajar. La diferencia es que este cuate supo aguantar y quedarse a ganar su derecho de piso mientras yo corría por todos lados. Esta es una gran lección que pocos pueden ver y menos han logrado pasar, yo entre ellos.

A muchas personas les gusta únicamente ser ‘iniciadores’ o ‘detonadores’ de ideas, pero pocos se quedan a empujar el carro todo el camino. La lección entonces es que hay que arriesgar, pero también hay que perseverar en lo que hacemos, una cosa a la vez, y ¿quién sabe? Con suficiente constancia puede que con el tiempo incluso algo malo se convierta en algo bueno.

Con la ayuda de mis amigos

Estos últimos días los he dedicado a hacer algo que hace mucho quería hacer: absolutamente nada, y para mi son las vacaciones casi perfectas. Me he dedicado a arreglar algunas cosas en mi casa (lámparas, cortineros y esas cosas), arreglando y acomodando mi estudio (¡descubrí que tiene piso de verdad!) y algunas cosas por el estilo.

Claro que por bello (y campirano) que sea todo esto, no puedo olvidar que debo regresar pronto a trabajar: ¡tengo dos gatos que alimentar!

Realmente el último trimestre del año es la peor época para quedarse sin trabajo: la empresas no tienen presupuesto y están más preocupadas en las cuestiones de aguinaldo e impuestos que en contratar gente nueva. Así que, ¿qué hacer en este caso? ¿Esperar hasta enero?

Afortunadamente muchos de mis colegas y amigos se han portado maravillosamente bien conmigo, y mientras logro encontrar un trabajo decente (o sea, interesante, bien pagado, etc.) muchos de ellos me han ofrecido o ayudado a conseguir pequeños trabajos como freelancer para ir aguantando estas largas quincenas decembrinas. Quiero agradecer a todos ellos por su apoyo incondicional y desinteresado, especialmente a Diego, Gerardo, Miguel Angel y a Edmundo.

¡Gracias mil! Mientras, sigo buscando.

Ideas vs. Opiniones

Dustin Staiger hace una comparación entre IDEAS y OPINIONES:

Ideas Opiniones
Dan un propósito a la gente Tratan de validar o invalidar los propósitos de la gente
Inspiran Conspiran
Crean Critican
Pueden cambiar el mundo Pueden hacer más chico el mundo
Reproducen Concluyen
Alientan Incitan
Persuaden Detienen
Desafían el estatus quo Desafían a quien desafía el estatus quo
Provocan opiniones Previenen las ideas
Son un paso adelante Son un paso atrás

Definitivamente, es mejor tener más ideas que opiniones, ¿eh?

A Glimpse of Fate

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Ventana al cielo. Un curioso detalle en una carpa durante una fiesta.

Siderevs: pensamientos, software y demás

Desde que empecé a trabajar en la Web me dí cuenta de una cosa: los webmasters son los nuevos Hombres Ilustrados, ya que para trabajar en este medio es necesario tener los pies plantados en varias áreas: redacción, edición, diseño gráfico, usabilidad, seguridad, comunicaciones, programación y muchas más, además de que una de las cualidades que más se valoran en un webmaster es la creatividad. No es raro entonces que muchos de mis amigos en el medio sean personas tan completas profesionalmente.

Un excelente ejemplo es mi buen amigo Isaías, a quien conocí en mi último trabajo, y que es un chavo que sabe y conoce mucho más de lo que le enseñaron en la universidad mientras estudiaba ingeniería. Isaías tiene muchos y variados intereses en literatura y arte en general, y adicionalmente a que es un buen programador, el muchacho escribe, pinta y es un fotografo con buen ojo y mucha sensibilidad.

Isaías mantiene su blog personal Siderevs en el que mezcla indistintamente “pensamientos, software y demás“, además de mantener uno exclusivamente con poesía y fragmentos de prosa en este otro espacio, y una colección de fotografías bastante nutrida en Flickr.

Aunque ha veces se clava mucho en la melancolía romántica -trágico y tormentoso, como las novelas rusas-, leerlo es toda un experiencia y realmente es un alivio saber que alguien está generando contenido fresco, original y nuevo tan solo por el placer de hacerlo. ¡Sigue así, Isaías!

La buena obra del día

Mientras veía algunas películas y programas viejos de televisión en mis “vacaciones”, me pareció curioso toparme varias veces con la frase de “la obra buena del día“. ¿Qué significa esto? Se me ocurren tres opciones:

a) Es un pretexto para hacer algo bueno sin necesidad de que quien lo haga sea una buena persona. Es casi una excusa para decir “no siempre puedo hacer cosas malas” o “no soy tan malo después de todo“.

b) Es una especie de abono para saldar un “saldo kármico” y salir a mano con las otras cosas no-tan-buenas que se hacen el resto del día, o para aumentar el valor de nuestro portafolio para cuando haya que negociar con San Pedro.

c) Es un hábito diario -como lavarse los dientes o comer verduras, por ejemplo- para no perder la costumbre de hacer el bien sin mirar a quien.

Sea cual sea el significado o la excusa -y aunque no me gusta pensar en términos de bueno/malo- suena como un hábito bastante sano que como personas deberíamos tratar de cultivar y prácticar más conscienzudamente. Si logramos llegar a la cama al final del día y pensar en al menos una cosa que hayamos hecho por alguien más y sentirnos contentos al respecto, entonces realmente estaremos haciendo algo para tener una mejor vida y un mejor mundo en que vivir.