Crónica de una Expo (1)

Parte 1: Bajo presión, todo sale mal.

Como comentaba anteriormente (estoy escribiendo esto en forma retroactiva), estuve trabajando en Expo Publicitas 2005 los días 25, 26 y 27 de este mayo, y por mucho no fue la experiencia más alegre o satisfactoria de mi vida, y principalmente por la cuestión del tiempo.

A principios del mes de mayo se me ocurrió que sería una buena idea buscar eventos relacionados con la publicidad para atraer nuevos clientes a la empresa en la que trabajo. Mi amigo Mario Aguilar amablemente me envió una lista muy completa de cuáles eventos de este giro abría el resto del año, quién los organizaba, cuándo empezaban y cualquier otro dato que pudiera necesitar. Precisamente ese día -alrededor del 10 de mayo- me dí cuenta que el evento de Expo Publicitas estaba a solo ¡15 días! Inmediatamente me puse en contacto con los organizadores y logré conseguir el penúltimo stand disponible.

Después tuve que convencer a mi jefe que nos convenía ir y organizar todo el evento en solo 8 días, con la carga de trabajo normal encima.

La Ley de la Termodinámica de Murphy dice que “bajo presión, todo sale mal“, y esta experiencia lo comprobó para mí, especialmente con la parte de los promocionales que mandé hacer para repartir en la expo: plumas, unas pelotas anti-stress y volantes impresos. El proveedor me juró y superjuró que los tendría listos y que los entregaría un día antes de la expo, cosa que casi cumple, si obviamos el hecho de que las plumas estaban terriblemente mal impresas, las pelotas tenían el logotipo de la empresa severamente deformado y los volantes me los entregaron casi 24 horas más tarde de lo prometido, y con una impresión pasable por la prisa, pero con una calidad pésima, además de que los mantuvo como rehenes y no quería entregármelos antes de que le liquidara el pago completo por lo otros promocionales que, por supuesto, yo me negué a pagar por la mala calidad del trabajo.

Para hacer una historia larga corta, terminamos pagando por todo el paquete de promocionales para poder aprovecharlo durante los tres días de la expo. Aunque mi política personal es que si solo tengo cosas mal hechas, prefiero no entregar nada, ya que da una mala imagen de la empresa. Muy a mi pesar, al final la decisión del dueño de la empresa se impuso.

Para rematar, la marquisina del stand la rotularon de forma incorrecta y con faltas de ortografía, y por más que yo dijera o hiciera no podían ya cambiarla ‘por las prisas’, y según ellos me estaban haciendo un favor.

Dios… fue entonces cuando recordé porqué ya había dejado de ir a estos eventos.

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Un pensamiento en “Crónica de una Expo (1)

  1. Es bueno tener noticias tuyas, aunque estas sean malas. Estoy esperando a que la segunda parte de la crónica sea más amable y puedas contarnos cómo saliste avante de esta peripecia ¿o es que fuiste rehén de murphy por más tiempo de lo debido?Ya más en corto, lo que te puedo decir de la impresión de las pelotas antiestrés (no sé porqué lo relacioné con el programa de “los hinchapelotas” de MTV) es que, seguramente, usaron un sistema de impresión llamado tampografía, el cual no garantiza una impresión perfecta en un material maleable, como este caso. Si de algo te sirve, podría aconsejarte en alguna ocasión posterior. 😉

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