La ciencia al servicio de la maldad – parte II

En una era de Iluminación Intelectual-o de Renacimiento Intelectual, según las preferencias de cada quién-, y después de casi dos mil años de barbarie y pillaje de los funcionarios religiosos en todas partes del mundo, un brillante escritor descubrió de la forma más filosófica posible la respuesta a todos los problemas de la humanidad: desde el resfriado común hasta el expansionismo comunista.

Estoy escribiendo, con todo el sarcasmo que me permite la horrible gripe que traigo, sobre Leonard Ronald Hobbard, un mediocre escritor de pulps y ciencia ficción que en 1950 publicó el libro “Dianética: la ciencia moderna de la salud mental“, una larga cadena de sandeces metafísicas semi-psicológicas cuasi-científicas con las que afirmaba que podía curar cualquier mal, aliviar cualquier dolor y llevar al ser humano a alcanzar la felicidad y la plenitud completa.

Aunque en origen Dianética fue un texto escrito para ser el plot principal de una serie de novelas de SciFibásicamente, una explicación muy detallada de una cultura alienígena; un ejemplo claro se puede apreciar en la película Battlefield: Earth-, los editores de Hubbard decidieron que comercialmente les iría mejor si lo vendían como un libro de autoayuda y superación. El éxito del libro no se hizo esperar y millones de personas en todo el mundo empezaron a utilizar el método dianético para mejorar su vida. En los últimos 60 años el libro de Hobbard ha vendido algo así como 20 millones de copias en 150 idiomas diferentes.

No contento con esto, Hubbard y sus secuaces decidieron fundar la Iglesia de la Cienciología (cienciología significa según los dianéticos “la ciencia del saber“), que agrupa miles de miembros alrededor del mundo. La cienciología -y su base de dianética- es una disciplina “espiritual” completamente cientificada y de la que se han eliminado todas las referencias divinas o suprahumanas, por lo se autodefine como una religión “basada en ciencia“, establecida formalmente en contra de las religiones principales.

El argumento dianético es muy sencillo: Hubbard divide la mente humana en tres partes: la mente Analítica, la Reactiva, y la Somática. La interacción de cada una de estas capas tiene como único objetivo la sobrevivencia. El problema es que el ser humano se “programa” para reaccionar y evitar el dolor de manera automática, un vestigio evolutivo que en el mundo moderno es más un estorbo que una ventaja, y tiende a asociar diversos estímulos con grados de dolor e incomodidad. Estos “programas” son llamados engramas, y una programación errónea pueden irrumpir desde el subconsciente en la mente consciente causando transtornos físicos, por ejemplo:

Un hombre jugando beisball es golpeado en la cabeza por una pelota durante un lanzamiento del pitcher y se desmaya. Alguien le grita al pitcher “¡Eres muy malo!”. A pesar de que el bateador se encuentra inconsciente, estas palabras y todo lo que pasa a su alrededor son grabados por un engrama: el olor de la tierra donde está tendido, la sensación de calor del sol del mediodía. Meses o incluso años después del incidente, mientras el sujeto está observando un partido de beisball muchos de estos factores grabados por el engrama pueden estar presentes en el ambiente. Estos elementos pueden reestimular el engrama y el sujeto de repente sufrirá de dolor de cabeza. Puede incluso que anímicamente sienta que “es muy malo”. Este engrama en la mente reactiva ha sido reestimulado. La mente reactiva está intentando “prevenir” al hombre de “exponerse al peligro”. La mente reactiva no es muy inteligente.

Tal es la influencia de los engramas.

* Fuente original (en inglés) en este sitio

* Otro excelente ejemplo (también en inglés), disponible aquí.

Según esta teoría, los seres humanos empezamos a grabar engramas desde el tercer mes después de la concepción y es la acumulación de engramas durante nuestra vida lo que nos hace miserables. De la misma forma, los engramas son fuente de muchas enfermedades psicosomáticas como la migraña (como menciona el ejemplo anterior), la gripe, la miopía, la impotencia sexual, la calvicie, la hipertensión y muchas, muchas otras, incluyendo la drogadicción, la homosexualidad y la posesión satánica.

Lo que sea con tal de tener ratting, ¿eh?.

El objetivo de la cienciología es liberar a las personas de sus engramas para producir personas “claras“. El método de liberación consiste en sesiones de consulta con un asesor claro, con el que se platican y discuten los problemas que sufre el pre-claro. Al ser enfrentado a la causa misma de los engramas estos desaparecen. En el ejemplo del beisbolista, al entender con su mente Analítica que su dolor de cabeza lo causó el trauma de aquel golpe hace varios años, el dolor desaparece junto con el engrama. La terapia debe ser constante porque estamos creando nuevos engramas continuamente. Obviamente esta terapia no es nada barata, y lleva muchos años ser declarado oficialmente claro.

Hace algunos años mi buen amigo el Golfo (ahora convertido en locutor de Órbita) estaba trabajando en un proyecto de tesis sobre mercadotécnia aplicada a la religión, y como buen metiche me metí a ayudarlo. No solo leí los libros de Hubbard de lado a lado, sino que incluso fuí a hacer un “examen de personalidad” con un claro y platiqué con algunas personas que estaban muy metidas en estos asuntos.

(Por supuesto, en todos los casos resultó que estoy repleto de engramas, y estoy en camino a ser una persona muy dañada y emocionalmente incompleta. Ces’t la vie).

La Iglesia de la Cienciología ha extendido su influencia a todo el mundo y ha establecido un sistema de clases con gemas como el de Amway: anillos con rubíes, esmeraldas o diamantes para indicar el estatus de “claridad” de sus miembros. Adicionalmente, personalidades del medio del espectáculo como John Travolta, Quentin Tarantino y otros son adeptos y activos proselitistas de esta religión, que ha sido acusada en muchos países de utilizar tácticas sectistas y discriminatorias semejantes a las del Opus Dei o a las de los Moonistas. Se les ha acusado inclusive de intervenir en materias de Estado y de patrocinar campañas presidenciales, como la George Bush en EEUU en 1988.

La sede principal de este culto se encuentra nada menos que el trasatlántico Freewinds, que casi nunca toca tierra -para estar lejos de la influencia de los engramas que genera la sociedad-, y que fué el hogar de un recluso Hubbard durante sus últimos 20 años de vida hasta que falleció en enero de 1986.

Por favor, no me crean: lean el libro y saquen sus propias conclusiones (quien guste se lo presto). El método dianético no es más que un montón de basura seudo-científica que busca ganar adeptos en el sector más alejado de la religión: los ateos y los escépticos. La cienciología es a la filosofía lo que el Star Diet a la nutrición: un consuelo de tontos, una excusa para poner la fé y el dinero en las manos de alguien más a cambio de un poco de dirección y consuelo. Un excelente ejemplo de “ciencia” y mercadotécnia aplicada para engañar gente.

Concluirá…

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3 pensamientos en “La ciencia al servicio de la maldad – parte II

  1. Anonymous dice:

    Hay tantas cosas en este mundo que no se,…Recuerdo haber investigado mucho acerca de los mormones y su libro mágico en una lengua angélica, sus lentes traductores y el ángel mensajero que trajo todo a la tierra y luego desapareció con todo, dejando al mundo solo con la palabra del fundador de dicha “religión”: Joseph Smith… Otra “religión” para ingenuos.De la cienciología no sabía nada hasta el día de hoy, excepto los famosos exhibicionistas que hacen pública su “conversión”, gracias.

  2. Bueno, nadie nace sabiendo todo, pero si con ganas de aprender mucho ;-)Los mormones, moonistas, testigos de Jehová, adventistas del séptimo días, los cristianos ortodoxos y cualquier otra religión y secta son, en el fondo, muy similares: todos creen en un poder superior, todos creen que agradando a ese poder superior tendrán una vida terrenal más relajada y una mejor vida después de la vida, y todos creen tener la Verdad Absoluta y creen que todos los demás deberían pensar EXACTAMENTE como ellos.Caray, si la gente le va a dedicar horas de vida a una causa, debería ser a una más loable, como la Cruz Roja, por ejemplo.Gran parte del éxito de la Cienciología se debe a la exposición pública que ha tenido (como menciono en el post más arriba), pero cualquiera que lea el libro y se crea las patrañas que dice es digno de ser engañado. Lo que menciono aquí es un breve resumen, pero realmente hay más (todo el asunto de los candados, los demonios internos, el desarrollo de la terapia, etc, etc…). Una explicación muy complicada para una patraña muy simple.Sobre los mormones y sus libros sagrados… eso es algo para escribir más tarde.

  3. ¡Demonios! Acabas de reavivar un engrama en mí…Era recién egresado de la carrera de diseño gráfico y vi una oferta de empleo: “Se solicita diseñador para institución cultural”. Ni tardo ni perezoso, acudí al lugar con la consabida dosis de gel en el cabello y optimismo rebosante para apantallar al entrevistador. Cualquier presagio halagüeño se vió devastado cuando crucé el umbral del edificio: Carteles por doquier, anunciando cursos de dianética. Lo peor -aunque sea lo mejor, ya convertido en divertida anécdota- fue cuando la persona que pretendía contratarme me mencionó que me darían todos sus cursos de dianética gratuitamente -obligatorios para conseguir el trabajo-, salvo que decidiera renunciar al puesto; en cuyo caso tendría que pagarles hasta el último centavo por el sublime favor de aclarar mi mente.Y ahora tengo engramas al recordar el suceso: O me rechinan los dientes, o me cago de la risa. 😀

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