Archivos Mensuales: octubre 2004

A Glimpse of Fate


El androide F.A.T.E., según el Cyborg Name Generator

Flammidus

Mi buen amigo Carlos Navarro a.k.a. Flam acaba de lanzar su nuevo sitio colaborativo Flammidus para personas con inquietudes literarias. La invitación dice:

Buenas, buenas:

Les escribo por el simple motivo de compartir e invitarlos al proyecto de una comunidad literaria (poesía, escritos, etc;) que acaba de nacer en http://www.flammidus.com

Los invito a visitar el sitio, enviar comentarios, colaborar, leer los poemas o lo que quieran hacer ahi, es SU casa. Los escritos y poemas estan ubicados dentro de la sección de foros. Para registrarse y poder participar la liga está mero mero hasta arriba. Bienvenidos y nos vemos por acá.

¿Me van a publicar gratis en un sitio, y además sin control editorial? ¿Cómo puedo decir que no a una invitación así? Además, me encanta participar en este tipo de proyectos.

Para empezar, he publicado algunos mini-cuentos que había escrito originalmente para el foro de CFM en Yahoo! (que si no está muerto entonces está en un coma muy profundo estos días) y para la comunidad de Ficticia (que sufre del efecto Slashdot), además de un cuento mío relacionado con los Mitos de Cthulhu: “La Bestia que yace en la Obscuridad“.

Flam ha publicado algunas de sus poesías y realmente vale la pena echarles un vistazo. La invitación está abierta para todos aquellos que deseen participar.

Diseño Web con estándares

Algo que parece eludirnos constantemente es que el Internet solo cuenta con unos cuantos años en nuestras vidas, aunque a veces parece que ha estado ahi desde siempre. La verdad es que apenas en diez años la Web ha evolucionado muchísimo, pero hay que tomar en cuenta que todavía falta mucho terreno por cubrir.

Una de las cuestiones que más dolores de cabeza ha causado a diseñadores y webmasters por igual es la de las limitantes de diseño: originalmente el HTML (el lenguaje de etiquetas de hipertexto) fue diseñado para publicar información en un formato muy simple y sencillo. Con la apertura de la Web comercial y pública las páginas intentaron verse lo mejor posible utilizando imágenes, animaciones y otros trucos visuales, pero enfrentándose contantemente a las limitaciones del lenguaje.

A esto hay que añadir la falta de respeto por los fabricantes de navegadores por los estándares: una página web podía verse bien en Netscape, pero no en Internet Explorer, o viceversa. O era necesario estar bajando plug-ins extraños que solo funcionaban con tal o cual navegador.

Afortunadamente esta situación ha cambiado y para bien. Jeffrey Zeldman y un grupo de diseñadores especializados en cuestiones de Internet han creado The Web Standards Project, una iniciativa que pretende junto el W3C crear estándares de facto para un diseño más organizado y que se vea bien en cualquier lugar.

La idea principal es separar el diseño de la programación: de esta manera tanto el diseñador como el programador se dedica a lo suyo sin estar uno encima del otro. Para este efecto se utiliza XHTML (la versión eXtendida del HTML) y Hojas de Estilo (CSS) que le indican a una página Web como debe mostrar cada uno de los elementos que contiene.

Adicionalmente, el uso de estándares hace más sencilla la actualización de un sitio, la modificación del diseño global con solo modificar la hoja de estilo, y la facilita la migración a medios como PDAs y celulares, o la adaptación para que personas con problemas auditivos o visuales puedan verlas adecuadamente.

Un excelente ejemplo de la ventaja de utilizar estándares para diseño Web es el sitio CSS Zen Garden, que muestra como una sola página de XHTML puede verse de mil formas diferentes con solo modificar la hoja de estilo. La página original se ve así, pero es posible ver otras versiones en la barra de la derecha, como esta, esta o esta.

Para los que deseen aprender a diseñar con estándares, hay un excelente manual en español en el sitio de Carlos Benavidez,o pueden adquirir en Amazon el libro de Jeffrey Zeldman.

Patrones

Una gran ventaja de vivir en esta época es la disponibilidad de la información. Para estar enterado de algo desde prácticamente cualquier punto de vista posible lo único que se necesita es interés, computadora con conexión a Internet y un buen navegador; y desde aquí es posible acceder múltiples servicios de noticias en línea.

Claro que desde lejos da la impresión de que las noticias están controladas y filtradas, y que solo llega a los espectadores una visión general distorcionada. Esto no es del todo cierto: el arte de buscar noticias está en encontrar patrones, buscar los detalles y leer entre líneas.

Uno de los titulares que más ha acaparado la prensa formal y informal por igual en los últimos días ha sido la campaña presidencial por el siguiente término en los Estados Unidos, para la que compiten el actual y tristemente célebre presidente de ese país, George W. Bush, y el senador demócrata por el estado de Massachusetts, John Kerry.

Esta es una elección que tiene conmocionado a todo el mundo debido a que los Estados Unidos continua siendo el país más poderoso y con más influencia en el planeta, y porque el resultado de la votación decidirá los próximos cuatro años para Irak, Paquistán y el Medio Oriente en general.

Veamos algunos encabezados de la última semana. Cada quién saque sus conclusiones:

Claro que hay más noticias, pero recordando la manera tan sospechosa en la que Mr. Bush ganó las elecciones en el año 2000 y la enorme presión pública a la que está sometido en estos momentos, no sería muy sorprendente que la historia se repitiera.

Debe ser difícil tener que dejar de ser el hombre más poderoso del mundo, ¿no?

¿Quis custodiet ipsos custodes?

El viernes pasado asistí a una plática sobre seguridad y antivirus, y fue una experiencia muy curiosa: el orador intercalaba indistintamente en su discurso frases como “ningun equipo está seguro” o “la amenaza de los virus informáticos es cada vez más grande” e incluso afirmaba que “cualquier computadora puede estar infectada sin que su usuario lo sepa“. La solución estaba, por supuesto, en inscribirse a un par de cursos, comprar su software antivirus (no otro, el suyo) y entonces tal vez nuestras computadoras dejarán de ser víctimas de virus, crackers, spammers y otras alimañas.

Terminada la plática uno de los asistentes me comentaba: “¿De qué vivirían estas empresas si no existieran los virus? No dudo que ellos mismos fabriquen unos cuantos para tener trabajo“. No es que a mi mismo no se hubiera ocurrido algo similar hace tiempo, pero es definitivamente algo en que pensar.

Estos son tiempos muy curiosos: la técnica del famoso FUD (Fear, Uncertainty, and Doubt: Miedo, Incertidumbre y Duda) es utilizada no solo como arma contra competidores, sino para asegurar la lealtad y la sumisión de los clientes.

Pongamoslo de esta manera: los virus informáticos existen desde 1982, y la primera compañía antivirus se fundó poco tiempo después. Veinte años después los virus siguen molestándonos y se cuentan cerca de 70,000 virus activos con nuevas variantes apareciendo todos los días. No parece que las compañías antivirus estén haciendo precisamente un excelente trabajo, y las noticias relacionadas parecen reportes de trinchera: siempre los terroristas informáticos o grupos subversivos inventando nuevas formas de fastidiar computadoras inocentes. Pocas veces hay noticias alentadoras.

En una computadora con Windows XP sin antivirus, tras instalar el Service Pack 2, el sistema empieza a enviar mensajes como “¡PRECAUCIÓN: No tiene protección antivirus. Compre McAffee ahora!“. Este tipo de mensajes alarmistas hacen que un usuario regular empiece a dar de gritos.

¿Quién vigila a los vigilantes? Es muy conocido que el MS-Office 97 tenía un error de recurrencia que generó los primeros virus de macros (por eso lo descontinuaron tan rápido), y sin embargo Microsoft insiste en que sus sistemas son seguros. Después del ataque de DoS al sitio de SCO Unix por un virus, todas las compañías antivirus se apresuraron a acusar a la comunidad de software libre de la creación del virus, aunque hay versiones de que fue el propio Microsoft quien lo envió hacer para hacer quedar mal a la comunidad OpenSource. En cuestión de versiones cada quien tiene la suya, y la culpa es de los demás.

En la misma presentación a la que fuí el viernes pasado un técnico hizo una demostración sobre una carpeta llena de virus de que su producto detecta “más viruses que otros productos similares”. ¿No deberían estar todos parejos en este sentido? Existen comites y organizaciones que crean y proponen estándares para electricidad y electrónica (IEEE), para estándares internacionales de calidad (ISO) e incluso para la normalización de la Web (W3C). ¿Por qué no existe un grupo que coordine y supervise a las empresas dedicadas a la seguridad y los antivirus?

Personalmente creo que un poco de cultura informática por el lado del usuario final podría evitar muchos de los problemas que traen los virus y el spam: si nadie abre y ejecuta esos archivos adjuntos raros, si nadie contesta los correos de software pirata y viagra gratis, y si nadie pone las direcciones de correo de otras personas al reenviar sus correos estoy seguro que el daño de estas plagas informáticas sería menor.

Lo mejor es no creerse la publicidad. Consulte con su pringao de confianza.

A Glimpse of Fate

Mike (My Computer), versión 1.0. Aunque no parezca, todo eso es una sola computadora.

¿Bloggear o no bloggear?

Es cierto que los blogs están diseñados para ser bitácoras. Esto es, para llevar un registro cronológico sobre una serie de eventos. Después de revisar varios blogs registrados en Blogs México y otros sitios relacionados me dí cuenta de que aunque hay una gran cantidad de bitácoras catalogadas como de “Opinión” o “Personales”, gran cantidad de estas solo reflejan noticias de otros sitios, e incluso hay notas duplicadas en diferentes blogs sin cambiar un ápice de la redacción.

Estoy de acuerdo en que hay muchas notas que son dignas de ser divulgadas, pero también creo que por eso se les publica en sitios de noticias. Los blogs deberían cumplir con una función más editorial que promocional. El sabor del blog viene de los comentarios de su redactor. Otra característica que he notado en la blogósfera es la notada polaridad de los autores: o se tienen opiniones demasiado extremistas sobre algún asunto y como buenos trolls deforman, mutilan o tergiversan notas y citas ajenas con tal de generar polémica y que el comentario se ajuste a sus creencias particulares. El otro extremo es donde el autor se deslinda de toda responsabilidad y escribe en un tono frío y neutral intentando ser “políticamente correcto“.

¿Bloggear o no bloggear? Ese es el dilema. Llevar un blog -o en el caso de algunas personas que llevan dos o más- es una labor que requiere mucho trabajo y dedicación. Muchas veces al estar en una situación en la que no se dispone de tiempo, o en un momento de bloqueo de escritor es muy tentador recurrir a la solución fácil (copy+paste). En otros casos es más sencillo escribir sin comprometerse y en los peores se recurre a la falsificación de información o a publicar chismes sin fundamentos o referencias.

Creo que la solución es muy sencilla: hay que ser honestos a la hora de escribir, sin buscar halagar ni complacer a nadie, excepto a uno mismo. Afrontémoslo: llevado a su última consecuencia, un blog personal es un monumento al ego. Lo menos que podemos hacer entonces es ser honestos sobre nosotros mismos para en consecuencia ser honestos con nuestros lectores.

Y si no se tiene nada que decir, entonces es mejor no decir nada.

A lo largo de la semana pasada no pude darme el tiempo de publicar mi usual nota diaria debido a falta de tiempo, de sueño y a un par de emergencias familiares. En estos días me pondré al corriente con publicaciones fuera de orden cronológico –también como parte de un experimiento, dado que no creo en la linealidad del tiempo– para reponer la continuidad del Book of Fate.

Nos seguimos leyendo, y a los que leen esto muchas gracias por su paciencia.

A mi suegra

Es de todos conocido el viejo cliché de la suegra gorda, fea y sangrona, que odia a sus yernos por considerarlos inferiores e indignos de sus propios vástagos. A mi me tocó todo lo contrario.

Doña Carmelita, la madre de mi esposa, fue una mujer lindísima, muy detallista, excelente madre y abuela y una incansable ama de casa. Desde que la conocí nos llevamos muy bien y en muchas ocasiones iba a verla para platicar, aunque mi novia no estuviera en casa. A sus sesenta años era una mujer muy activa que nadaba todos los días dos kilómetros en la alberca de CU.

Doña Carmelita sufrió desde muy joven de hepatitis C y aunque vivió mucho tiempo con cirrosis hepática nunca dejó que la enfermedad la detuviera un solo segundo en toda su vida, hasta que la misma cirrosis le produjo un tumor canceroso que eventualmente le quitó la vida.

Hoy hace un año que falleció mi suegra, una de las mujeres más lindas que he conocido en mi vida. Descance en paz.

The Eye in the Sky

Internet fue diseñado para ser una red de intercambio de información, pero en sus inicios tenía una falla muy grande: no había una manera práctica de encontrar nada, era una enorme y vasta biblioteca sin bibliotecario. Para localizar algo había que invertir varias horas de web surfing (o web crawling) de página en página y de vínculo en vínculo.

Con el tiempo aparecieron los famosos libros de páginas amarillas para la la Web y como consecuencia lógica los directorios de sitios como Yahoo!, que logró capitalizar muy bien la falta de señalizaciones y mapas en Internet. Yahoo! fue creciendo hasta convertirse (bien podría decirse que creó el concepto) de portal de servicios: la página principal empezó a incluir noticias, notas sobre el clima, películas, mercado de valores, correo electrónico, foros y muchos servicios más que si no podía crear entonces los compraba, hasta encontrar un cómodo equilibrio después de que reventara la burburja .com a principios del milenio.

Entonces apareció Google. La enorme diferencia entre Yahoo! y Google es que para que un sitio apareciera listada en el primero era necesario registrarlo y esperar a que algún editor le diera el visto bueno. En Google esto se realiza de forma automática gracias a un misterioso algoritmo matemático de indexación a gran escala. El éxito de Google fue inmediato y menos de un año desplazó a los crawlers y directorios principales gracias a una interface limpia y rápida.

Cuatro años después podemos –paradógicamente– encontrar a Google hasta en la sopa: los cibernautas tienen a Google como su página de inicio, o como barra de herramientas en su navegador o como añadido directo al browser (en el caso de Mozilla, Firefox y Opera), y se utiliza para buscar información, noticias, traducir sitios o descargar imágenes que se administran en el escritorio con Picasa, y se puede enviar de forma directa a un blog (como este) en Blogger o a las cuentas de e-mail creadas en GMail. Se pueden publicar anuncios con AdWords, hacer amigos y comunidades en Orkut y más recientemente se puede utilizar el poder de búsqueda de Google en nuestro escritorio (si tiene Window$) con el Google Desktop, o para navegar por el mundo con la aplicación de mapas interactivos Keyhole.

Aparentemente la capacidad de innovación de la empresa de MountainView no tiene límites. Mucho se ha rumurado que Google está trabajando en un navegador (el mítico GBrowser), en un cliente de mensajería instantánea (¿un GMessenger?) e incluso un sistema operativo: el Google OS.

Claro que toda esta actividad ha puesto a los grandes jugadores del Internet a la defensiva: Yahoo! incrementó el tamaño de sus buzones de 4 MB a 100 Mb, así como anunciar una nueva y mejorada máquina de búsqueda Web. MSN anunció que pronto hará lo mismo con sus servicios de Hotmail y MSN Search.

Por otro lado, han corrido a lo largo y ancho de la Web rumores de que Google desea posicionarse como líder indiscutible de la Red a costa de la privacidad de la información de sus usuarios: que si GMail guarda correos personales después de ser borrados, que si el Google Desktop revisa los archivos de las computadoras para enviar información a algún Big Bother, que el buscador de Google es tecnología cerrada que se utiliza para excluir ciertos sitios o para recuperar números de tarjetas de crédito y contraseñas, etc, etc, etc…

Sir Francis Bacon dijo: “el conocimiento es poder“. Google ha logrado capitalizar este adagio de la mejor forma posible y me parece, siempre en beneficio de sus usuarios.

La ciencia al servicio de la maldad – parte I

Una característica de (algunas)  personas que tienen más tiempo utilizando internet es que son muy pragmáticos y por la misma razón tienen poco o ningún respeto por el aspecto religioso. He leído muchos blogs últimamente en los que se publican artículos muy interesantes sobre escepticismo, cienticismo y religión. Entre mis favoritos están Magonia, el blog del excéptico Luis Alfonso Gámez, y las ocasionales y sarcásticas notas sobre el fanatismo religioso en Insurrecto de Herr Mario Romero, con quien he tenido el gusto de platicar largo y tendido sobre estos temas.

Mis propias opiniones –en caso de que a alguien le importe– van mucho por ese mismo lado. Siempre he creído que la religión y los sistemas religiosos son una forma de control sobre las masas, que desesperadamente necesitan una guía para llevar sus vidas. La religión fue creada por las sociedades primitivas para entender la naturaleza y más tarde para definir su espiritualidad, pero en estos días en los que la ciencia ofrece explicaciones satisfactorias para más o menos todas las cuestiones comunes, la religión y quienes comercian con ella están entrando en una crisis de la que ni la tan trillada amenaza del Apocalipsis las podrá salvar ya.

El problema es que las personas siguen necesitando algo en que creer, y al dar la espalda a las religiones mayores han abrazado la superchería del New Age, el Hermetismo, la Santería, la Magia Wicca y muchas otras tradiciones paganas que yacían en el olvido hasta hace poco. El resto se vuelve al agnostiscismo o de plano al ateísmo.

¿Qué le queda entonces a la industria de la Fé? A recientes fechas han echado mano de dos herramientas: la misma ciencia y la mercadotecnia.

Ciencia y religión ya no son tan incompatibles hoy en día como lo eran en el pasado: un tal Dr. Richard Paley, maestro de Divinidad y Teobiología (lo que sea que eso signifique) en la Universidad Fellowship enseña que los dinosaurios y la teoría del Big Bang del origen del Universo no están peleados con los textos de la Biblia, sino todo lo contrario. Paley se presenta así:

“Hello, my name is Dr. Richard Paley. I am a Creation Scientist. This means that I study the Natural World to find evidence of the handiwork of the Lord and His divine act of Creation. Creation Science is the root science of all sciences; without it, none of the discoveries from other scientific fields makes any sense. Creation Science lets us put biology, geology, physics, and sociology all into a proper Biblical perspective, unifying our knowledge and bringing us closer to the Lord.”

Por supuesto, todas las ideas raras de Darwin sobre la evolución son obra de Satanás y sus seguidores. Albion ya había escrito algo sobre esto en la Hoguera de las Necedades.

Hablando en términos mercadológicos, al analizar la misión de toda empresa religiosa podemos ver claramente que su principal objetivo es el monopolio, y para lograrlo debe desaparecer o minimizar a las otrsa opciones, y la Iglesia católica ha demostrado que algunas disciplinas científicas como la psicología e incluso el escepticismo pueden ser de mucha ayuda, como en este ensayo que escribe Pat Zukeran sobre el ocultismo. Y cuando todo falla, siempre se pueden agragar múltiples citas de la Biblia para dotar de veracidad los textos.

No me malentiendan: yo no estoy en contra de ninguna religión, pero no puedo aceptar ciegamente que en un sistema de creencias existan dogmas y misterios impenetrables, o que haya que tomar por ciertos muchos ‘supuestos‘ solo por fé, como la autenticidad histórica del contenido la Biblia, por ejemplo.

Un blog que me he encontrado sobre este asunto es el de Simón Opera Magna, de Fernando Conde Torrens, quien realiza un análisis muy simpático (estilo Código DaVinci) sobre el verdadero autoraje de los testamentos cristianos. Si hay que tomarlo en serio o no es cosa de cada quién.

Si la ciencia es pública, ¿por qué no volverla parte de la religión? Si no puedes contra ellos, absórbelos. ¿Exagero? Tal vez, pero el que este libre de culpa que tire la primera piedra. >;-)

Continuará…